JORNADA, S/C de Tenerife
El Tenerife avanza hacia el que po-dría ser el cuarto ascenso a Primera en sus casi cien años de historia. Temporadas como la actual sacan del baúl de los recuerdos anécdotas y vivencias de los cursos que llevaron al representativo a la élite. En todos los casos hubo en común que el equipo sufrió hasta el final para poder celebrar un éxito que siempre se ratificó a domicilio.
El 30 de abril de 1961 el Tenerife consumó su histórico primer ascenso a la máxima categoría. Lo hizo al sumar un punto (0-0) en el campo del Extremadura y confirmarse como líder del Grupo Sur, con una diferencia de dos puntos sobre su más inmediato perseguidor, el Atlético Ceuta. Antes de llegar a la meta final, el conjunto dirigido por Heriberto Herrera había seguido una trayectoria intachable, sobre todo en el Heliodoro, donde sólo voló un empate en un total de catorce partidos disputados. Así, el conjunto insular finalizó la Liga con el registro más bajo de derrotas (7) y de goles en contra (23). Mitos como Ñito, José Juan, Santos, Colo, Álvaro, Borredá, Correa, Cuco o Villar lo hicieron posible.
En 1974 faltó muy poco.- Tras el fugaz paso del Tenerife por Primera en el ejercicio 61-62, la afición blanquiazul volvió a ver cerca un ascenso en la Liga 73-74, campaña en la que a los de Dagoberto Moll les faltaron sólo dos puntos para abandonar la Segunda por la puerta grande. El Salamanca fue el que acabó ocupando la plaza por la que luchó el representativo.
Quince años más tarde (88-89), el Tenerife sí consiguió reeditar la hazaña de 1961. El proyecto no había sido diseñado para tal fin, pero el plantel dirigido por Benito Joanet e integrado por jugadores como Belza, Toño, Víctor, Isidro, Lema, Herrero, Guina, El Gharef, Quique, Luis Delgado o Rommel Fernández fue ganándose la condición de aspirante con el paso de las jornadas y selló el pasaporte a la élite en la eliminatoria que lo midió al "Primera" Real Betis, gracias a un 4-0 en el Rodríguez López que dejó sin opciones a los sevillanos en el choque de vuelta.
De Benito a Benítez.- A partir del salto a Primera de la mano de Benito Joanet y coincidiendo el estreno de Santiago Llorente en la gerencia deportiva, el Tenerife inició su etapa más exitosa, con dos quintos puestos en la "Liga de las Estrellas" y un par de experiencias europeas. Ese ciclo finalizó en 1998, paradójicamente cuando la entidad había invertido más en la confección de la plantilla y ya sin el secretario técnico vallisoletano en el Callejón del Combate. Tras un año de transición en Segunda, el Tenerife recuperó a Llorente y éste respondió con una eficacia asombrosa, pues compensó la crisis económica en la que había entrado la entidad a raíz del descenso con la creación de un equipo de desconocidos (Aragoneses, Martí, Curro, Luis García, Torrado...) que puso a las órdenes de un técnico sin una trayectoria demasiado destacada, Rafael Benítez. Sobra recordar adónde han llegado en sus carreras deportivas unos y otros. Probablemente, habrían tardado un poco más en triunfar si no hubieran protagonizado el tercer ascenso del Tenerife, resuelto en la última jornada, merced al trascendental gol del argentino Hugo Morales en Leganés y a la diferencia global de goles con un Atlético de Madrid con el que al final empató a puntos y también en el gol average particular.
Almendralejo, Sevilla y Madrid.- Curiosamente, los tres ascensos del Tenerife a la máxima categoría se produjeron en la Península. El primero tuvo lugar en Almendralejo, el segundo se selló en el Benito Villamarín, nombre antiguo del campo del Real Betis, y el último tuvo lugar en Butarque. Estos antecedentes y el calendario invitan a imaginar si el cuarto también llegará a domicilio. ¿Será en Gerona?
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