¡Pobre señor Solbes!
Confieso que, si no simpatía, a Solbes sí le tengo cierto aprecio, y sobre todo gran conmiseración, que deriva en una ternura especial. En fin, es que yo soy así. Y es que don Pedro tiene cara de buena persona. Tiene cierto aire de obispo preconciliar y ademanes de padre abad de comunidad benedictina. Predica el hombre, un poco, como Fray Gerundio y a veces parece que lo hiciera en el desierto, porque sus prédicas son desoídas, desatendidas y rechazadas, cuando no rebatidas por los propios "frailes" de su abadía.
Suele ser el vicepresidente económico bastante comedido al hacer previsiones o profecías de acaecimientos relacionados con la economía. No se suele contagiar del optimismo fatuo y vacuo de su señor presidente. Pero al pobre no le sale una a derechas. Hace unas previsiones ponderadas y, al parecer, realistas sobre el crecimiento económico, en porcentajes de variación anual, en el presente año de 2009 y en el próximo 2010, así como el pronóstico para el mismo período de la evolución de la tasa del paro. Dice, por ejemplo, que la economía española se va a contraer este año un 1,6% y que el paro va a empezar a bajar en 2010 hasta quedar en un 15,7% de la población activa. No le gustaron a la oposición estas previsiones y dice Lola de Cospedal que no son de recibo estas "rebajas" y que crean "alarma social". Pero lo "gordo" estaba por llegar. Que el Partido Popular no esté de acuerdo y que incluso le pida a Zapatero la destitución del vicepresidente segundo entra dentro de la lógica de la dialéctica política y va de acuerdo con la guerra del día a día de los partidos políticos. Pero resulta que luego llega Bruselas y el comisario de Asuntos Económicos, el socialista español Joaquín Almunia, cuña de la propia madera -¡vive Dios!-, y echa por tierra todas las previsiones de Solbes. Dice que la caída de la economía en España será por lo menos del 2% y no del 1,6%; y que el paro seguirá y seguirá hasta que casi llegue al 19%.
De verdad que estas puntualizaciones de Bruselas, este rebatir las previsiones de Solbes por uno de los suyos, le tienen que haber dolido mucho más que las salidas de la señora Cospedal, o las críticas de Rajoy. Pero así es la vida. Menos mal que ahora dice Zapatero que le va a reñir fuerte a los banqueros para que se "estiren" y den más créditos, lo que salvará la crisis. Y digo yo, don Pedro, ¿a usted no le da la risa? A mí casi me da floja.
Por eso, les decía al principio que todas estas cosas me han hecho que a Solbes le tenga, por lo menos, una muy sincera conmiseración, al ver todo lo que -¡el pobre!- tiene que aguantar. ¡Y lo que te rondaré!
Eleuterio Alegría Mellado
Sobre la fusión Santa Cruz-La Laguna
El día 15 de este mes de enero he visto un comentario en el Buzón Tinerfeño referente a la fusión de los dos municipios. Los argumentos que esgrime son contundentes. Siempre me acuerdo de los reiterados artículos sobre la fusión de aquel ex alcalde de Santa Cruz, ¡cuántos años atrás! ¡Qué razón tenía este tinerfeño nacido en La Laguna!
En estos momentos, habría que hacer una consulta popular, nunca por decreto. Si el pueblo dice sí, en el más breve plazo hay que hacer realidad ese deseo de la mayoría de los ciudadanos. De tal manera que una ciudad no anule ni supedite a la otra.
No sólo se trataría de tener más habitantes, sino de beneficiar a los ciudadanos de uno y otro núcleo de población. En estos momentos, en el sentido urbano, no hay dos ciudades, sino una gran urbe, ya que hace tiempo están unidas.
Resulta absurdo que los vecinos de una misma calle, los que viven en los impares sean de Santa Cruz y los que viven en las casas de enfrente sean de La Laguna. Fue posible la unión de cuatro ciudades para formar Budapest (Buda y Pest, las mayores, y Obuda y Kobanya, las menores). Buda, la parte antigua y cultural, y Pest, comercial e industrial, con un gran puerto fluvial. Un remedo de Santa Cruz y La Laguna, en este último caso, sin río de por medio.
Por los datos que da el comentarista de referencia, la nueva ciudad superaría a Bilbao y nos faltaría poco para igualar a Las Palmas. Estos datos son más que suficientes para olvidarse de viejos prejuicios, que por viejos están caducos y trasnochados, en estos actuales momentos.
La Laguna volvería a tener puerto, Capitanía General y sería capital de provincia. Santa Cruz tendría Universidad, Obispado y catedral, ¿se puede pedir más?
J.M. La Serna Perdomo
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