EL GOBIERNO CENTRAL propone un plan de austeridad a todos los funcionarios con una serie de normas básicas como son apagar la luz al salir, reutilizar el papel de fotocopias, no utilizar mensajería privada, comprar menos periódicos, ser más parcos en las conversaciones telefónicas, no coger taxis..., y un sinfín de cosas más con las que pretende ahorrar unos 250 millones de euros este año.
Uno, que es un poco cándido, pensaba que esto era lo que normalmente se hacía, ya que hace casi cincuenta años cuando trabajaba para la corresponsalía del importador don Cipriano Marín Aguilar (hombre metódico, trabajador y austero) ya reciclábamos papel, incluyendo el de los sobres de las cartas, a los que cortábamos la solapa. En la oficina recibo, o mejor dicho, se me cuelan diariamente un montón de faxes con publicidad; así que junto unos cuantos y reutilizo la parte trasera para hacer cuentas o anotar datos. Si el día es luminoso y está despejado, no enciendo la luz, y las bombillas de los plafones son de bajo coste. Las agencias de publicidad fueron las inventoras de esa cursilada que aún se sigue usando y que hacen en la imprenta, esos tacos de tomar nota que vienen con espacios para anotar fecha y hora de quien llamó, y otras bobadas, y que seguramente Manolo Vieira lo resumiría en: ¡Chacho, llama a Manolo! Resumiendo, que esto es otra cortina de humo ante el terrible panorama que se nos viene encima.
Hay otras formas de economizar. Por ejemplo: desaparecer de inmediato el innecesario Ministerio de Igualdad, que lleva gastado tanto como lo que se pretende ahorrar y aún no sabemos para qué sirve. Recortar viajes improductivos y costosos, especialmente de los isleños, porque tenemos una comunidad autónoma con un montón de transferencias y, sin embargo, directores generales, viceconsejeros, consejeros o cualquier cargo importante de la administración, incluyendo alcaldes, se pasan la vida en Madrid tramitando temas de su alto cargo. Un viaje a la capital de España de una semana o cinco días cuesta un mínimo de 2.000 euros, porque los "señoritos" políticos vuelan en 1ª clase, se hospedan en hoteles de 4 estrellas y reciben dietas. Si esto lo multiplicamos por todas las administraciones, el derroche que venga Dios y lo vea. Es cierto que al de Córdoba le resulta más barato, va en AVE y vuelve el mismo día, pero al isleño no, y con las nuevas tecnologías estos gastos pueden ser evitados. Con la línea ADSL y unos auriculares con micrófono, hablo cuando quiero con mi cuñado que está en La Cabrera, un pueblo de la sierra de Madrid. Nos vemos a través de la cámara, y él me dice que cada día estoy más canoso, y le contesto que él más calvo. Me parece increíble que podamos vernos y hablar, así que pienso que esos trámites burocráticos se pueden arreglar sin tanto gasto y despilfarro, que no quiere decir que en alguna ocasión los políticos no deban ir a Madrid.
Para terminar esta semana, vuelvo a recordar al presidente Zapatero que sea atrevido y mediante decreto reduzca el 30% de todos los sueldos de los políticos. Verá cómo el país irá mejorando y dispondrá de más dinero para adecentar el gravísimo problema del paro.
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