D. BARBUZANO, La Laguna
Desde hace muchos años, en el Mercado Municipal de La Laguna, también ahora en su ubicación de la plaza del Cristo, hay un puesto que expone a la vista multitud de hierbas medicinales, menos un curioso producto que se localiza en un recipiente oculto y que, según la tradición, es lo mejor para disolver quistes, tratar inflamaciones y mejorar las articulaciones dañadas o en pleno proceso de rehabilitación. Se trata de trocitos de corcova de camello, traídos de Marruecos, ya que ahora no es posible conseguirlos en Canarias como en el pasado.
El puesto-herbolario, cuando estaba en la plaza del Adelantado, lo tuvo doña Nereida, luego pasó a su hija Miguelina y ahora en la ubicación provisional de la plaza del Cristo lo regenta María del Cristo Ramallo. Las hierbas medicinales más vendidas son el anís, la tila y la manzanilla, para los gases, los nervios y los dolores de estómago, respectivamente.
Pero el producto estrella es la corcova de camello y aunque no sea correcto llamarlo pócima o ungüento como se denomina en medicina popular, sí se transforma en lo dicho. Para ello hay que comprar el trocito de corcova de camello, que cuesta entre 3 y 4 euros, meterlo dentro de un trozo de tela, atarlo y calentarlo en una sartén. Cuando empiece a soltar una grasa de grandes virtudes, se aplica y se da masajes con la misma en la parte afectada de las articulaciones, y mucha es la gente que dice que los resultados son sorprendentes.
Los documentos antiguos dicen que "la corcova de camello era medicinal, para torceduras, golpes, dolores reumáticos o de articulaciones, y para bajar hinchazones o retirar la leche en la mujer que cría".
Sobre el animal hay referencias a que el camello (que los árabes llaman Gimel, que quiere decir riqueza del cielo) es un mamífero doméstico y muy apacible. Hay gran cantidad de ellos por toda África, y más que en otra parte en los desiertos de Getulia, Numidia, Lybia y en Berbería.
Florilán dijo en 2002 en EL DÍA "que no deja de ser curioso, sin embargo, que quienes no creen en los grandes avances científicos, como el aterrizaje lunar del hombre, depositan toda su confianza en quienes dicen curar un cáncer con un rezado y unas friegas con manteca de corcova de camello".
La grasa que se acumula en la corcova del camello se dice en otros países tiene una cantidad de energías que puede utilizar el animal cuando la ocasión lo demande.
Aborígenes de Australia han integrado la corcova en sus prácticas de salud y la mitología de miles de años. Emplean su grasa para ayudar a sanar más rápido y con menos dolor las heridas, curar las quemaduras, bajar las inflamaciones y aliviar dolores, y lo recomiendan para hacer desaparecer cicatrices como el queloide.
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