F. ALDUÁN, La Laguna
Desde que el Ayuntamiento de La Laguna se constituyera como tal en la era democrática, el paso de lo público a lo privado ha sido un proceso lento a la par que constante, pero que se ha acelerado en los últimos años. Desde los servicios más costosos, como puede ser la recogida de basuras, hasta uno de los más simples, véase la centralita de teléfonos, un sinfín de prestaciones que antaño eran de gestión pública ahora han pasado a manos privadas.
Tanto es así que algunas estimaciones cifran en más de un 60% el grado de privatización que impera en la corporación. Los ejemplos de servicios privatizados son muchos y variados, pero la mayoría presentan un denominador común: el deterioro, la inoperancia, dejar morir la prestación pública que se quiere privatizar.
Denuncias sindicales.- Algunos de estos casos ya han sido denunciados por algunos sindicatos beligerantes con la actitud "privatizadora" de la corporación, como ocurrió cuando CCOO criticó el abandono que sufría el personal de mantenimiento de colegios, servicio que a día de hoy ya está bajo el control de los empresarios.
A bote pronto, se pueden contar más de 20 servicios gestionados por empresas ajenas al consistorio. Pero hay más, muchos más.
Los hay notorios, como Muvisa y Teidagua, que bajo la denominación de "empresas mixtas" mantienen su ámbito de influencia entre dos aguas. Igual de notable es el servicio de recogida de basuras, cuyo contrato ha sido adjudicado recientemente por 150 millones de euros a Urbaser.
Fue el caso, en su día, del Matadero Municipal, que pasó a ser Insular antes de caer en manos de lo privado.
Algunos ejemplos.- Los servicios anteriormente mencionados suelen estar privatizados en casi todos los ayuntamientos, pues se tratan de prestaciones tremendamente costosas y que movilizan a mucho personal.
Sin embargo, en La Laguna la voracidad de lo privado llega hasta los pequeños contratos administrativos. Deteniéndose antes en ámbitos tales como el Servicio de Electricidad, que hoy controla la empresa VVO; la señalización vial, que gestiona Señalizaciones Atlántico, procedente de Gran Canaria; la Asistencia a Mayores de los Servicios Sociales, en manos de Eulen, o la conservación del césped de los campos de fútbol, labor que realiza la empresa POA Jardinería.
También llama la atención la privatización de ciertos servicios administrativos, como la centralita telefónica, que hoy ocupan dos agraciadas señoritas.
Y hay más, ¿la limpieza de los jardines de las afueras del casco?, en manos privadas; ¿los contratos de asistencia?, privados; ¿las notificaciones?, igual de privadas; ¿el mantenimiento de las dependencias municipales?, sí, privados; ¿el asfaltado de algunas zonas del municipio?, lo hace Mejías y Rodríguez; ¿la organización de actividades en centros culturales y la dinamización de los centros ciudadanos?, para Imnova; ¿el servicio de limpieza de las instalaciones deportivas?, lo lleva Clese S.A.; ¿la limpieza de centros e instalaciones municipales?, gestionado por la empresa PAU.
Más madera.- Y la cosa no para aquí, pues hay "más madera" que quemar. El mantenimiento de los centros educativos y las instalaciones deportivas está controlado por la empresa Moncobra, cuyos operarios realizan ahora el trabajo de la ya difunta cuadrilla de mantenimiento, a la que dejaron fenecer sin más. Con sorna, antiguos empleados de este sector explicaron a este medio que "a veces tenemos que ir nosotros a reparar lo que ellos arreglan".
Pero ojo, que todavía hay más. Las visitas turísticas por La Laguna, ciudad Patrimonio de la Humanidad, las controla otra empresa privada. El servicio de grúas, más de lo mismo, en manos ajenas a la corporación. Por privatizar, se ha privatizado hasta el servicio de Drogodependencias que, cierto es, no hace más que recibir premios por su labor.
Modus operandi.- El modus operandi utilizado para llegar hasta este extremo es bien conocido por las fuentes sindicalistas consultadas, quienes explicaron en declaraciones a EL DÍA en qué consiste la estrategia: "A medida que va habiendo bajas o jubilaciones, sus puestos dejan de cubrirse, lo que conlleva una merma en la producción de ese servicio. Para ello, además de no proveerles de personal, tampoco se les facilita herramientas de trabajo, impidiendo así su labor. Entonces la prestación se decreta extinta y se saca el pliego de condiciones para licitar el servicio. Primero lo dejan morir y luego lo privatizan".
Obstrucción.- En resumen, los jefes obstruyen la cadena de funcionamiento para que esté justificada la privatización.
Esta actuación irrita sobremanera al sector sindical, que no duda en calificar de "ineptos" a los "trabajadores" que, extrañamente, resultan "premiados" por su labor al frente de determinadas áreas. Son los amigos del político, los afiliados al partido que gobierna (pues esto no sólo ocurre ahora). "Ponen a esos jefecillos al mando de todo para que el servicio no funcione", aseguraron.
Privatizaciones "absurdas".- Por privatizar, el ayuntamiento ha llegado a privatizar hasta pequeños contratos administrativos, provocando que un bedel tuviera que convertirse en autónomo por no crearle la plaza.
Y es que precisamente esto es lo que denuncian los sindicatos consultados por EL DÍA: "El ayuntamiento se dedica a promocionar a sus colegas en vez de utilizar ese dinero en crear puestos de trabajo. La Laguna tenía el personal y los medios para hacer todos esos servicios, pero así se evitan el tener que pedir responsabilidades si algo falla; y claro, también están las empresas amigas".
Otros sectores defienden el que ciertas prestaciones las lleven empresas privadas como es el caso de Teidagua, encargada del suministro de agua a las viviendas del municipio, que lleva muchos años al frente del servicio por su profesionalidad.
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