EFE, Gaza
Hamas afirmó ayer en Gaza que el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, ha iniciado su mandato con "mal paso", al pedir al movimiento islamista que acepte las condiciones del Cuarteto de Paz, que incluyen el abandono de la lucha armada y el reconocimiento de Israel.
"El llamamiento de Obama a aceptar las injustas condiciones del Cuarteto -integrado por EEUU, Rusia, la ONU y la UE- es un mal paso hacia la política norteamericana tradicional, que es la razón del sufrimiento de los palestinos", dijo el portavoz de Hamas en la Franja, Fawzi Barhoum.
"Obama debe apoyar la legitimidad de la causa palestina, parar los crímenes de la ocupación (israelí) y reconocer el derecho de los palestinos a la autodefensa", añadió Barhoum, para quien la postura del nuevo presidente norteamericano "puede ser utilizada por Israel para proseguir su asesinato y cerco de los palestinos".
Khaled Al Bash, líder del otro principal grupo armado palestino, la Yihad Islámica, también criticó a Obama.
"La declaración de Obama no es para nosotros ninguna sorpresa porque la política norteamericana está controlada por los grupos de presión judíos. Digo a todos los que piensan que Estados Unidos va a ayudar ahora a los palestinos que están equivocados y pierden el tiempo", dijo Al Bash.
Las reacciones de Barhoum y Al Bash son las primeras de los grupos armados palestinos desde el interior de Gaza sobre la declaración de Obama, que Hamas había condenado pero por medio de representantes en el exterior.
Dificultades
Y ambas reflejan las dificultades para afrontar los esfuerzos para establecer una tregua duradera tras el alto el fuego que hace una semana puso fin a veintidós días de una brutal ofensiva militar israelí que ha dejado en la franja palestina 1.400 muertos, más de la mitad civiles, y 5.500 heridos.
El lanzamiento de cohetes desde Gaza contra el sur de Israel se ha frenado desde el cese de las hostilidades, pero no ha cambiado el resto de circunstancias que el 27 de diciembre desencadenaron el conflicto bélico.
Israel permite la entrada de ayuda humanitaria aunque continúa su bloqueo a Gaza, que ha advertido que sólo levantará si los grupos armados palestinos liberan al soldado Gilad Shalit, que secuestraron hace casi tres años.
Pese a sufrir un varapalo militar, Hamas conserva el poder político en Gaza, y exige la apertura de los pasos.
El movimiento islamista pide la liberación de un millar de presos palestinos a cambio de la de Shalit -algo sobre lo que Israel se muestra más receptivo que antes de la guerra-, pero la desvincula del levantamiento del bloqueo.
Según testigos, Hamas continúa con su aprovisionamiento de suministros a través de los túneles que unen la franja de Gaza con Egipto, cuya destrucción era uno de los principales objetivos de la ofensiva de Israel y cientos de los cuales sobrevivieron a ininterrumpidos ataques de los cazabombarderos del Estado judío.
Y aunque Egipto -principal mediador en la negociación de una tregua duradera- se muestra dispuesto a cegar los conductos, rechaza de manera tajante por una cuestión de soberanía nacional que ese trabajo cuente con supervisión de fuerzas militares extranjeras, tal y como proponen Israel, Estados Unidos y la Unión Europea.
Tanto Egipto como Israel, Estados Unidos y la UE son partidarios de implicar en la misión a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), del moderado Mahmud Abas, y cuyas fuerzas fueron expulsadas en 2007 de Gaza por las islamistas.
Hamas también ha aceptado esa posibilidad, pero sólo en el marco de un proceso de "reconciliación nacional palestina", que en el mejor de los casos llevará tiempo tras la matanza durante la guerra de decenas de miembros de Al Fatah -el movimiento de Abas- que los milicianos islamistas acusaron de colaborar con Israel.
Obama no ha expresado en sus primeros días como presidente disposición alguna a reconocer a Hamas como parte de ninguna negociación pero, antes de iniciar su mandato, había advertido hace meses que entablará contactos directos con Irán, el principal valedor de los islamistas palestinos.
Y la interlocución del nuevo inquilino de la Casa Blanca con Hamas podría tener lugar por medio del régimen de Teherán, un actor que siempre ha sido fundamental en Oriente Próximo y que, pese a la desconfianza de Israel, se perfila como crucial para que el "efecto Obama" alcance a la región.
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