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DE DOMINGO A DOMINGO FRANCISCO AYALA

Los gobernadores civiles de Tenerife (I)

25/ene/09 07:51
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RECURRO otra vez a los viejos papeles para contar a los lectores un capítulo importante de la historia relativamente reciente de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Se trata de la personalidad y parte de la gestión de los gobernadores civiles que mandaron en esta parte del Archipiélago canario desde la Guerra Civil hasta el comienzo del nuevo período democrático. No cabrán todos los gobernadores en este "ladrillo", pero sí unos cuantos que darán idea de lo que fue aquella época no democrática de nuestra pequeña historia particular. Mi querido y admirado compañero Gilberto Alemán, hace años, publicó un libro sobre el tema, pero ese libro no lo he leído porque ni Gilberto me envió un ejemplar ni lo encontré en las librerías, ya que, al parecer, se agotó la edición. De forma que ni siquiera cuento con esa fuente de información que tiene que ser buena, dada la preparación y la calidad periodística del autor.

El primer gobernador, tristemente famoso, que enviaron de la Península a mandar en esta provincia (a Las Palmas enviaron otro) fue don Vicente Sergio y Orbaneja, aunque tengo dudas en el sustantivo. Antes, en el período de tierra de nadie entre el 18 de julio y la llegada del primer "poncio", como algunos santacruceros llamaban a los gobernadores comparándolos, por sus acciones, con el histórico Pilatos, mandaron los militares bajo el mando del capitán general de Canarias, entre ellos el general Dolla Lahoz, a quien el mismo Franco hizo responsable de la matanza indiscriminada de personas supuestamente opuestas a la sublevación, que tuvo lugar en Tenerife. Se dijo que Dolla fue llamado a la Península y, al llegar a Sevilla, recibió un mensaje de Franco por medio del general Queipo de Llano, y se levantó la tapa de los sesos. Igualmente se dijo que Franco amenazó a Dolla con un consejo de guerra y de ahí el suicidio. Al ocurrir estos sucesos, o ya mandaba en Tenerife o estaba a punto de tomar posesión Orbaneja, quien no autorizaba las matanzas de presos, pero sí apresó a mucha gente, incluso a partidarios del nuevo régimen con cualquier pretexto. Orbaneja era un excéntrico con sus amenazas, sus temores y sus simples declaraciones. En todos veía un enemigo y en sus apariciones públicas se hacía temer por sus amenazas, a veces falsas, y consiguió que la gente lo tomara a la coña y le sacara chistes. No estuvo mucho tiempo en el Gobierno Civil y fue relevado, creo recordar, por un oficial de la Armada, cuyo nombre no recuerdo, también elegido a dedo, pero que era una persona más seria y normal en sus decisiones.

Por un tiempo, el gobernador no fue noticia hasta que un señor, llamado don Julio Pérez, si no me equivoco, tuvo un choque, pero con los miembros del Consejo Provincial del Movimiento, órgano que siempre presidían los "poncios". El "affaire" se centró en la Junta de Abastos, la Delegación de Abastecimientos y Transportes que era el verdadero nombre, con una partida me parece que de arroz. Pero quedan muchas cosas que contar en el tintero y el actual "ladrillo" no da para más.

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