Desde antes de que el Gobierno del Estado admitiera que lo que habían disfrazado hasta entonces era una crisis en toda regla, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de La Laguna ya estaba trabajando en varias líneas de actuación para paliar los efectos de los duros tiempos que se avecinaban y en los que, desgraciadamente, ya estamos inmersos.
De todos es sabida la limitada capacidad de actuación de las instituciones locales a las que, sin embargo, por cercanía, vienen a parar todos los problemas de índole económica que sufre el ciudadano. Los alcaldes que nos preocupamos por nuestros convecinos, al contrario que otros gobernantes, vemos rostros, no cifras.
Por eso, entre esa batería de medidas, nuestra principal preocupación era la de confeccionar un presupuesto para 2009 acorde a los duros tiempos que aún van a acompañarnos. Las reglas del juego han cambiado. Lo que antes valía, ya no nos sirve para avanzar y dar respuesta al ciudadano, por eso hemos optado por una política anticíclica, en la que se aumenta el gasto por y para las personas y se invierte en la creación de empleo en el municipio como único modo de activar la economía.
De esta forma, las distintas áreas del Ayuntamiento de La Laguna gestionarán durante todo este año un presupuesto de 171 millones, un 5 por ciento más que en 2008, teniendo como rasgo más destacado la congelación de los impuestos, para que el ciudadano no note aún más la crisis en sus ya maltrechos bolsillos.
Los servicios básicos y la atención a aquellos vecinos más afectados por esta coyuntura -entre los que se encuentran muchas familias que, por primera vez, se ven en la tesitura de acudir a los Servicios Sociales municipales- son las líneas principales de inversión, siempre pensando en las personas y retirando todos aquellos gastos prescindibles, como demuestra el hecho de que dos tercios de las cuentas vayan destinados a gasto social (servicios sociales, vivienda e infraestructuras)
Sintetizando, en 2009 con menos, haremos más. La única receta para la crisis es imaginación, ilusión, responsabilidad y capacidad de gestión. Y en aplicarla ya estamos trabajando de manera exhaustiva desde el grupo de gobierno.
Los ciudadanos, directos beneficiarios de esta política, pueden estar seguros de que en los asuntos que les atañen directamente no se va a escatimar ni a reducir un solo euro. Muy al contrario, las partidas que aumentan tienen que ver con lo que, directa o indirectamente, afecta a su calidad de vida y su bienestar.
Y, por descontado, pese a los agoreros, a los apóstoles del desastre y la negatividad, el Ayuntamiento de La Laguna se encuentra en una situación inmejorable, con una capacidad de endeudamiento aún importante y con una salud económica por la que, dadas las circunstancias, no tenemos que preocuparnos puesto que la previsión y la planificación llevadas a cabo en años anteriores nos ha permitido afrontar esta situación con solvencia.
Estas, no les quepa duda, son las mejores cuentas que podíamos hacer en estos momentos, las más favorables para los ciudadanos y las más atentas a sus necesidades.
Tenemos, por tanto, las herramientas para afrontar estos tiempos duros en los que, con ustedes de la mano, siendo optimistas y confiando en que el futuro nos depara grandes cosas, conseguiremos que La Laguna salga reforzada.
Y necesitamos, en este momento más que en ningún otro, que los ciudadanos entiendan que, por encima de cualquier otra cosa, en este momento, están las personas. Que estamos haciendo un esfuerzo inversor en todos los ámbitos para los malos momentos que se avecinan, que no se va a descuidar ninguna de las áreas municipales, pero sin perder nunca de vista que ustedes, aquellos para quienes gobernamos, son lo primero.
* Alcalde de San Cristóbal
de La Laguna
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