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SALUD MENTAL EN LA INFANCIA JAVIER DE LOÑO *

Los cólicos del primer trimestre. ¿Cómo expresión de ansiedad?

24/ene/09 07:28
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EL MOMENTO del nacimiento constituye un choque brusco para el bebé, pues supone un gran cambio. Durante el embarazo vivía en un mundo diferente al que se encuentra ahora, ya que allí tenía el calor, la seguridad y el alimento necesarios. Desde el momento en que nace, por el contrario, tiene que realizar acciones para obtener el alimento (succionar, tragar, llorar a veces). Cuando el niño percibe sensaciones relacionadas con el hambre (aunque él no las identifica como tales), estas serán calmadas mediante el proceso de mamar: hambre-succión-bienestar. Es como si supiera que al hecho de tener hambre sucede la situación de alimentación y que esto debe suceder así. Si no sucede, se angustia. La importancia vital de la alimentación, así como el hecho de que la zona bucal sea particularmente sensible, hace posible que las experiencias unidas a ella pongan las bases de una primera organización psíquica denominada "fase oral". Pero esta experiencia de la alimentación y de los cuidados recibidos de la madre lleva asociadas otras innumerables impresiones, además de la bucal y digestiva: las impresiones táctiles (caricias, manipulaciones durante el aseo); impresiones técnicas y olfativas (el calor del cuerpo de la madre o el olor de la madre).

Cuando las cosas suceden de forma habitual, se confirman sus expectativas, le producen sentimientos de seguridad y satisfacción. Pero, si esos elementos iniciales no funcionan como él espera, puede ponerse en escena el cólico del primer trimestre. Son estos dolores abdominales recurrentes. Aparecen después de la primera semana de ida y no suelen prevalecer más allá del cuarto o quinto mes. Son espamo-cólicos, que le hacen agitarse, retorcerse y que le producen un llanto intenso alterándose con momentos de calma.

Lo cierto es que las comidas se convierten en momentos psicotraumáticos para la madre y ambos padres, en general, quienes, perturbados en su sueño (pues los cólicos se presentan también por la noche), quedan exhaustos. Este trastorno obedece a la confluencia de varios factores, una hipertonía del tubo digestivo del lactante, una cierta dismadurez, a lo que se añade, en ocasiones, una personalidad ansiosa materna, pues no sabe cómo calmar a su bebé. En general, las madres, se muestran felices del todo cuando su bebé así lo expresan muchas de ellas hacen manifestaciones tales como: "Me come bien", "me duerme bien", "me ríe y me engorda". Ante cualquier irregularidad, como en este caso la presencia del cólico, las perturba y se entra a formar parte del círculo vicioso niño con cólico-madre ansiosa- más cólico en el niño. Si la madre pasa dificultades emocionales o de relación con su pareja, pueden verse comprometidos la paz y el equilibrio necesarios para el buen funcionamiento de la fisiología del bebé. Como casi siempre, la intervención oportuna y el apoyo psicopediátrico a los padres resuelve y recupera la estabilidad psicosomática perdida.

* Jefe de la Unidad de Salud Mental infanto-juvenil del Hospital La Fe, de Valencia

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