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AGENCIAS, Melbourne (Australia)
El duelo prometía, pero el suizo Roger Federer lo redujo a un monólogo y tras vencer al ruso Marat Safin por 6-3, 6-2 y 7-6 (5) avanzó a los octavos de final del Abierto de Australia.
Safin había cuidado este partido con mimo. Al ruso le gustan los desafíos como éste y el tercer duelo contra Federer en Australia podría ser un revulsivo para el resto de una temporada incierta para el moscovita.
Pero su juego dista mucho del que le llevó a ganar el Abierto de Estados Unidos en 2000 y en aquella mágica noche al propio Federer en Melbourne cinco años después. Ahora Federer domina aún más los enfrentamientos, con 10-2, tras ganar los cuatro últimos. Sólo en el último set, cuando Safin comprendió que se jugaba el todo por el todo, incluso su dignidad, sacó a relucir su talento innato, y también su ingenio, cuando se puso a discutir con un juez de línea en el desempate, cuando perdía por 4-1, para frenar a un Federer que ya estaba lanzado. Marat se colocó con 5-4, pero el suizo ejerció de maestro con el saque y ganó los dos puntos seguidos.
Un partido así no podía acabar si no es con un gran punto, un broche de oro. Y Federer lo guardó para el final, un perfecto paralelo de revés ante la subida suicida de Safin que contempló como el partido tenía dueño y él se quedaba sin armas. Federer se medirá ahora con Tomas Berdych.
Por su parte, el español Tommy Robredo, vigésimo primer favorito, venció al taiwanés Yen-Hsun Lu por 6-1, 6-3 y 6-2 y se situó en los octavos de final, a un paso de su mejor marca en Melbourne.
Ante la seguridad de Robredo, el taiwanés no pudo exhibir los golpes que demolieron a Nalbandian y encajó su segunda derrota ante el español (Tokio en el 2006). Mientras, David Ferrer cayó ante el croata Marin Cilic, por 7-6 (5), 6-3 y 6-4.
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