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M. CHACÓN, Fuencaliente
Sólo han bastado 24 horas, contadas desde el comienzo del pleno, para que los socios de gobierno en el Ayuntamiento de Fuencaliente (CC y PP) memorizaran a la perfección el camino marcado por sus dirigentes insulares, el de la unidad, la concordia y la lealtad política. Una sola noche para que la almohada y un sueño regenerador (al parecer sin pesadillas ni sentimientos de culpabilidad) aliviaran unas diferencias que parecían insalvables, tal y como pudieron apreciar los ciudadanos que fueron testigos de una de las sesiones plenarias más surrealistas de la historia política de Fuencaliente.
Algo cambió en la mañana de ayer. A primera hora se celebró una reunión en el ayuntamiento marcada en la tarde anterior. En ella, Gregorio Alonso y Jovita Torres limaron asperezas y sentaron las bases de una nueva forma de entenderse, la de la comunicación. Al salir del encuentro, el tono de los discursos era otro, nada de gobiernos en minorías ni de posibles mociones de censura. El desaguisado protagonizado por la concejala un día antes al aliarse con la oposición para pedir que se eliminen los sueldos de dos concejales de su socio y el despido de dos "amigos" (como ella los calificó) del alcalde parecía agua pasada.
Medidas restrictivas.- Al pedir información del contenido de la reunión, se confirmó que lo ocurrido el día anterior, las acusaciones, la crispación, los gestos de desaprobación... todo eso fue una confusa ilusión que distorsionó la realidad política de Fuencaliente. Hasta tal punto que la primera frase que la edil popular formuló de cara a la prensa ayer fue: "Yo con Gregorio (el alcalde) tengo muy buena sintonía".
Pregunta automática: entonces, ¿cómo explica su voto de ayer y las duras críticas a la gestión de su socio?, y la respuesta fue más sorprendente aún: "Igual las medidas que adoptamos fueron muy restrictivas. Todo es relativo. Debemos llegar a conclusiones serias ya que esto nos afecta a todos. Igual hay que matizar, ya veremos. Yo creo que vamos a continuar aunando esfuerzos para mejorar la gestión".
Las artimañas de UPF.- En la misma línea se mostró el alcalde. Para Gregorio Alonso, "a la concejala del PP la confundieron las artimañas del principal grupo de la oposición". O sea, la culpa de lo ocurrido ayer en el Pleno sólo es de UPF y su "convincente" portavoz, Andrés Torres.
El mandatario local fue claro en ese argumento: "Los concejales de la UPF están resentidos y tratan por todos los medios de rodarme la silla. Para eso emplean cualquier tipo de artimaña porque no aceptan que las elecciones nos puso a cada uno en su sitio. Esta no será la única vez que lo intenten".
Con ese planteamiento, es más fácil disculpar los ataques al pacto y a su gestión llegados de su socia de gobierno. El alcalde cree que lo del pleno de ayer estuvo más vinculado al ambiente caldeado y a opiniones impulsivas producto del debate que a realidades: "Hablando con ella, me ha dicho que se calentó".
Al final, Alonso coincide en que "todo es discutible y se puede solucionar, como las diferencias sobre el campo de golf que mantenemos. Por eso seguiremos trabajando juntos con lealtad al pacto que tenemos y para aunar posturas. Todo va por buen camino".
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