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D. BARBUZANO, La Laguna
La ciudad de La Laguna recordará mañana uno de los incendios más voraces que acabó con una joya del patrimonio arquitectónico de la ciudad como fue el Obispado, edificio también conocido, por la familia que lo habitó, como la Casa de Salazar, que data de la segunda mitad del siglo XVII.
Con motivo de dicho aniversario, EL DÍA ha podido conocer la mejor noticia que se podría dar para recordar dicha catástrofe, como es que el 80% de la piedra que el fuego, por su alta temperatura, deterioró está repuesta en unos casos y restaurada en otros. En breve se comenzará a restaurar la escalera de piedra de acceso a la segunda planta.
El cantero y afamado restaurador Fernando Mena ha sido quien ha devuelto al edificio la estética pétrea perdida, y lo ha hecho con maquinaria y a mano en las partes más importantes, como las decoraciones de los capiteles.
El 17 de febrero de 2008, este periódico dio la noticia en primicia de que Mena había comenzado a tallar las primeras columnas, utilizando partes de las antiguas.
La piedra de las columnas más antiguas del Obispado proviene de las canteras de Pedro Álvarez. Lo más afectado que resultó por la gran temperatura alcanzada fueron los capiteles y, sobre todo, las zonas más delicadas, que corresponden a los tallados de las hojas de acanto, que es donde centró su mayor esfuerzo el artesano.
En los últimos meses, Mena ha realizado los nuevos arcos de entrada y salida de la escalera principal, la confección de la columna y el capitel del patio norte, así como dos nuevos arcos adintelados de las naves laterales.
Con respecto a la fachada, Fernando Mena dijo que en dicha zona del edificio ha restaurado un dintel y han sido tapadas las juntas abiertas. Falta que hacer pináculos nuevos y reparar cornisas.
El artesano ha dicho que ya ha empezado a dar los primeros pasos para acometer la restauración de la escalera de piedra por la que se accede al segundo piso, donde estaba el salón del trono del Obispo.
El 17 de febrero de 2008, el maestro cantero Fernando Mena, en su empresa ubicada en el sur de Tenerife, mostró a EL DÍA lo avanzado que llevaba la construcción de las nuevas columnas del Obispado, que sustituyeron a las que resultaron rotas en el incendio.
Lo primero que se hizo, con máquinas eléctricas, fue obtener bloques de piedra de las bases, columnas y capiteles, y luego abordar artesanalmente los tallados de las formas, es decir, transmitiendo el artesano el golpe perfecto al cincel a través del martillo. "Un trabajo -dijo Mena- que hay que hacer con profesionalidad, delicadeza y precisión".
Las primeras columnas
El 22 de abril de 2008, en el patio central del Obispado, comenzaron a colocarse ya las primeras bases de piedra de las 10 columnas que tenía dicho edificio.
Pero hablar de las columnas del Obispado significa también abordar la historia, por lo que los cronistas hablan de que, "en 1658, en la casa Palacio de Juan de Cabrejas talla las columnas del patio para pagarle los 100 reales de plata que don Cristóbal le había prestado para hacer posible el traslado, junto con su familia, a las Islas".
El dato está referido a la Casa de Salazar, sede del Obispado, en cuya historia aparece la información de que, "en 1763, Juan Fernández de Torres manifiesta en su testamento haber labrado dos columnas, sin que sepamos de cuáles se trata".
En la época del obispo Luis Franco Cascón (1962-1984) se sustituyeron en el patio principal las dos únicas columnas en el lado del naciente que permanecían de madera por otras de cantería con capiteles corintios, igual que las existentes, y se hizo la fuente. Las obras las dirigió José Siverio.
Documentos antiguos hablan de que el oficial de cantería Juan de Cabrejas trabajó en la casa Salazar, que Juan Félix entregó en 1658 un total de 200 carretas de piedra y que los maestros de cantería Juan Liscano y Andrés Rodríguez Bello hicieron la fachada del Obispado.
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