EN ESTE país llamado España se burlan, con toda desvergüenza e impunidad, las normas que prevé la nueva Directiva europea para los espacios publicitarios en televisión. La Asociación Española de Anunciantes y la Asociación de Usuarios de Comunicaciones han solicitado al Gobierno de la nación que se obligue a cumplir a las empresas de comunicación esta norma, que fija en doce minutos por hora los espacios publicitarios en TV. Esa reglamentación, obligatoria para todo el ámbito de la Unión Europea, no es que, simplemente, se viole sino que la violación llega a cifras escandalosas, tanto en la televisión pública, que tiene el deber de dar ejemplo, por pertenecer al Estado y por dar lugar a una competencia desleal, como en las numerosas cadenas privadas, a las que, por lo que se ve, y se sufre, nadie las controla.
¿Por qué no existe en España, como ocurre en otros países, una especie de policía de radio y televisión que vigile y, en su caso sancione, a los incumplidores, como sí funciona una vigilancia para los espectáculos públicos en general? Hay una desigualdad injusta. Si un teatro presenta una obra no autorizada o un cine una película no apta, el teatro y el cine se cierran. Pero la televisión y la radio están metidas en la casa y pueden hacer más daño a la gente, porque llegan a grandes y chicos.
En cuanto a las abusos antirreglamentarios de la duración de los anuncios, cualquier telespectador, con cronómetro en mano, puede comprobar que estos espacios de publicidad duran un cuarto de hora y hasta más de media hora. Y este descuido, que es una falta de respeto al telespectador, suele meterse en la pantalla en medio de un programa de interés que precisa una continuidad hasta para entenderlo. Sin más ni más, se interrumpe la producción interesante para introducir en la pantalla un espacio de ¡"Ño, qué barato!" u otro cualquiera que, aparte de crear en el espectador una desorientación respecto al reportaje o al argumento de la película que se está emitiendo, es totalmente inoportuno y no viene a cuento con lo que se está viendo.
Las asociaciones de anunciantes y de usuarios se han dirigido a la vicepresidenta del Gobierno, doña María Teresa Fernández de la Vega, para manifestarle su preocupación ante las informaciones aparecidas en los medios con la comisaria europea de Sociedad de la Información, Viviane Reding, sobre el futuro de la regulación de la televisión en España. Existe actualmente un contencioso de nuestro país en la Comisión Europea por la interpretación de la Directiva de Televisión sin Fronteras. Las dos asociaciones españolas citadas consideran fundamental que el Gobierno español se comprometa a trasponer la nueva norma estableciendo un límite de doce minutos por hora de emisión para publicidad televisiva en toda sus formas. A cambio, las dos organizaciones españolas mencionadas incluirán, dentro de estos parámetros, los anuncios convencionales y de televenta, además de las telepromociones y los publireportajes, en consonancia con la postura defendida desde Bruselas. La cual ignoro si mejorará el panorama televisivo venidero o será peor todavía que ahora, en cuyo caso sintonizaremos si es posible con aparatejos de esos modernos, las emisoras extranjeras.
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