EN RECIENTES fechas los que fueron tutores legales de nuestra Comunidad, es decir, la mayoría de los ex presidentes de Canarias, dijeron que la sociedad no creía en los políticos, dando la vuelta a la tortilla porque los políticos habían perdido credibilidad.
Y una se pregunta ¿por qué se ha producido este hecho? La respuesta a ese interrogante debe ser objetiva y obtenida de manera deductiva de un análisis de la situación de Canarias, y para ello partiremos de cinco parámetros obtenidos de un simple muestreo de los medios de comunicación, y atendiendo a los tres parámetros tradicionales de cualquier sociedad: trabajo, educación y salud.
La situación laboral en Canarias: la cifra de desempleo supera los doscientos mil canarios y canarias y ya en aumento, lo que implica un incremento del 46% más que en 2007, y además ciframos el número de bajas como cotizantes de la Seguridad Social en más de los sesenta mil.
En orden al fracaso escolar nuestra Comunidad se sitúa en posición muy baja respecto de las comunidades autónomas, o si se quiere en lugar preferente respecto de aquéllas.
Y no constituye una excepción el ámbito universitario. Canarias cuenta con un número de alumnos inferior en un 9,4% al que tenían hace diez años. Así se desprende del informe "Datos y cifras del sistema universitario español 2008-2009", elaborado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, encontrándose la medida española en este aspecto en el 11,8%, por lo que la Universidad de La Laguna (ULL) y la de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han experimentado una pérdida de estudiantes inferior al promedio nacional en lo que a las titulaciones de primer y segundo ciclo -diplomaturas y licenciaturas- se refiere.
El concepto global de la sanidad en Canarias es muy deficitario; las listas de espera se eternizan; la atención especializada es tardía; median escasez de médicos y enfermeros; el gasto farmacéutico es elevado, lo que la sitúa en el ranking de las comunidades en los puestos inferiores, e incluso en listas de espera casi somos la comunidad más destacable.
Y ello sólo tiene una explicación: la gestión de estas necesidades básicas no está siendo atendida debidamente por los gestores públicos, algunos de los cuales no gastan, invierten o incluso comprometen sus propios presupuestos.
Ante lo cual, la única respuesta que puede obtenerse del ciudadano es el hastío de los miembros de la política, ya que a nosotros, Centro Independiente de Canarias (CiCan), no nos gusta hablar de clase política con el fin de convertirnos en casta.
* Presidente del Centro Independiente de Canarias (CiCan)
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD