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J.D. MÉNDEZ, Tenerife
Antonio Bello lleva casi 30 años, o lo que es lo mismo, ocho mandatos, como concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz. Ésta es la última singladura para quien ha conocido a los tres alcaldes de la época democrática: Manuel Hermoso, José Emilio García Gómez y Miguel Zerolo. Junto a este último, es el único edil que queda en el consistorio de la primera experiencia de gobierno de concentración de todas las fuerzas políticas en la capital, la que propició Hermoso tras las primeras elecciones democráticas en 1979. La propuesta de Zerolo en el mismo sentido la valora Bello como "muy positiva y propia de un gran político que pone por encima de todo a su ciudad y a su pueblo".
Bello fue de los primeros en felicitar al alcalde tras el pleno del pasado martes, una vez que lanzó su idea de gobierno de concentración para hacer frente a la crisis económica y social. Señala el veterano político que "lo abracé y le di un beso porque recordé lo que había hecho Manuel Hermoso treinta años antes en unas circunstancias muy distintas y por motivos también diferentes".
Hay que remontarse a aquellos tiempos iniciales de la transición y situarse en el 3 de abril de 1979 cuando celebraron las primeras elecciones democráticas. Sus resultados arrojaron un balance de gran equilibrio ideológico con los 27 concejales repartidos así tras el voto de 124.697 electores: diez ediles para la Unión del Centro Democrático (UCD) (18.815 votos, 33,3%); seis para Unión del Pueblo Canario (UPC) (11.208 votos, 19,8%); cinco para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) (10.700, 18,9%); cuatro para Agrupación Independiente (AL) (8.815, 15,6%), y dos para el Partido Comunista de España (PCE) (3.805, 6,7%).
En este trasfondo político hay que entender lo ocurrido después de la toma de posesión como alcal-de de Manuel Hermoso Rojas, de UCD, el 20 de abril de 1979. Bello recuerda que "yo entré por AL, una formación en la que José Emilio García Gómez y yo, que la formamos y tuvimos un buen rédito electoral, contamos, entre otros, con quien había sido alcalde anterior, Félix Álvaro Acuña Dorta. Mi relación con Hermoso, que llevaba en su lista a un chico de 22 años llamado Miguel Zerolo, no era muy buena entonces por distintos motivos, aunque luego mejoró hasta que se hizo excepcional, con una amistad que llega hasta hoy".
Bello explica que "el primer pleno fue impresionante, con el salón lleno de gente afín a la izquierda y una gran bandera con las siete estrellas verdes donde hoy se sienta la prensa que colocó el desaparecido Nacho Gofio, el gran animador del Náutico. Los concejales de UCD, AL y creo que el PSOE también nos levantamos ante el guirigay que se formó y quedaron los de UPC y PC. Terminaron aprobando todo en asamblea, desde la condena al embajador de África del Sur, que estaba de visita en España, al divorcio o el aborto. Le dijimos a Hermoso que ante esa ingobernabilidad era imposible seguir".
"Entonces -prosiguió Bello- Manuel Hermoso tuvo una idea genial, similar, aunque en otras circunstancias, a la de Zerolo ahora. Convocó a todos los grupos y planteó ese gobierno de concentración para trabajar por el vecino, por lo más cercano, y hacer una política para la gente y los barrios con obras de pequeño calado, pero cuyo beneficio llegara a los que vivían allí. No sólo no hubo alianza del resto de las fuerzas políticas contra el alcalde, sino que se gobernó en común los cuatro años, con un balance que Hermoso, incluso, publicitó en las elecciones de 1983".
En el 25 aniversario de las corporaciones democráticas "estuvieron todos los que fueron concejales, junto a los tres alcaldes, y como yo seguía aquí el acto derivó en un homenaje a mi persona". Respecto a la oferta de Zerolo, Bello estima que "el alcalde es una persona con una gran sensibilidad para ayudar a los más necesitados, que pone por encima a la ciudad y a sus vecinos respecto a las rivalidades políticas".
"El martes pasado después del pleno aplaudí, lo abracé y le di un beso porque recordé el espíritu del 79. Esta es mi última legislatura, pero Zerolo ya se ha ganado mi voto para 2011 si se presenta otra vez. Habrá quien no esté de acuerdo, pero me da igual, porque el pueblo nos puso aquí y estamos a su disposición para lo que necesite en estos tiempos en los que muchos chicharreros lo van a pasar realmente mal. Y a los que no lo ven así y piensen en pactos, cuotas o repartos de áreas de gobierno, que vayan a donde pare-ce que se sienten más a gusto, entre la mierda, y que aprendan a ser hombres de buena fe", explica el concejal decano de la corporación chicharrero, que agota sus dos últimos años en la política activa.
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