MAIKEL CHACÓN, Los Llanos
Puede parecer aventurado atreverse a afirmar que hay una Isla en Canarias en donde el agua sobra, pero los datos de los que actualmente dispone el Consejo Insular de Aguas se desprende que en La Palma ya no hay donde meter tanto líquido. Cuando el invierno es normal, desde el punto de vista de las precipitaciones, y reparte las lluvias de forma equitativa, las balsas construidas en el territorio insular no tienen capacidad suficiente para almacenar lo que cae y lo que de la tierra brota a través de las galerías.
Existen nueve embalses públicos repartidos entre las dos vertientes de la Isla, a excepción de la Laguna de Barlovento situada en el Norte. En todos se ha registrado un lleno total con el inicio del año 2009. Mientras, el agua de aumentos de la Caldera o de las galerías de la zona Este sigue llegando. Esto provoca un serio quebradero de cabeza a los responsables del organismo dependiente del Cabildo encargado de gestionar y controlar todo el sistema hidráulico insular.
En el caso de la laguna, que siempre se diferencia de las demás, la capacidad actual es del 35%, lo que técnicamente se considera el techo recomendado para esta instalación, teniendo en cuenta que en el único momento en el que se superó este volumen de agua se hundió una zona de la base de la gran presa, la mayor de Canarias, con capacidad para 3.120.000 metros cúbicos (6.500.000 pipas).
En el resto de embalses públicos dependientes del Consejo los datos hablan por sí solos (ver cuadro). Los otras ocho balsas: Dos Pinos y Cuatro Caminos, en Los Llanos; Adeyahamen, Bediesta, Las Lomadas y Los Galguitos, en San Andrés y Sauces; Montaña del Arco, en Puntagorda; y Manuel Remón, en Puntallana, ya no tienen capacidad para almacenar más agua, en caso de que siga lloviendo.
El agua embalsada es más que suficiente para afrontar con garantías la época de escasez de lluvias, en verano, con lo que el riego de los campos del Valle de Aridane o Las Breñas no supondrá una preocupación para los miles de agricultores de La Palma.
Es más, en estos momentos, tras varias semanas de lluvias intensas y repartidas, el agua disponible resulta incluso un problema en cuanto a su ubicación y conservación, para evitar que se pierda en los barrancos de forma irremediable.
Embalses urgentes.- Es evidente que en el Valle de Aridane, tal y como se recoge en el Plan Hidrológico Insular, la necesidad de nuevos embalses se ha convertido en una realidad urgente. Existen varias infraestructuras previstas dentro del convenio suscrito con el Estado. La más importante es la balsa de Vicario que aportará con capacidad de 1,6 hectómetros cúbicos de agua (3.300.000 pipas), pero en la Comarca Este también urgen algunas infraestructuras hidráulicas que eviten la pérdida de agua.
En ese sentido, se ha previsto contar en breve con una pequeña balsa en Aduares, en Breña Alta, de unos 19.620 metros cúbicos, y otra en Hoya Limpia, en la localidad de Mazo, con 10.000 metros cúbicos. Además, se ha planteado la creación de otras dos balsa mayores para los caudales sedentarios en la zona de La Caldereta (Mazo) y al final del canal Barlovento-Fuencaliente, con 150.000 metros cúbicos, que actúe como cabecera de la red de riego del Sur de la Isla.
Cierres en galerías.- En cuanto al control de las galerías, se está planteando la realización de un estudio técnico sobre la necesidad de configurar unos cierres artificiales que permitan evitar la pérdida de agua, sobre todo en invierno.
Pese a que los excedentes que sale de estas conducciones subterráneas se están moviendo por toda la Isla gracias a la mejora de las interconexiones de las infraestructuras hidráulicas, la falta de capacidad de embalse aconseja ejecutar esta actuación.
En la actualidad existen sólo en la Comarca Este de la Isla más de treinta galerías en producción, de las más de sesenta existentes entre los municipios de Santa Cruz de La Palma, Breña Alta, Puntallana y San Andrés y Sauces.
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