LAS ausencias llenan las estancias que se tornan vacías y huecas, pletóricas de ecos que el tiempo traza como líneas paralelas que sólo se unen un infinito casi improbable o imaginario. Una madeja que se deshace mientras parece escapar de la curiosidad astuta e inquisitiva escondida en la penumbra. Lo relativo adquiere conciencia absoluta en el plano de lo tangible, pero quién sabe si todo es pura fantasía y espejismo que se esfuma en un abrir y cerrar de ojos. El vacío ni la nada lo colma.
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