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SALUD MENTAL EN LA INFANCIA DR. JAVIER DE LOÑO *

Señales de alarma en el lactante

16/ene/09 07:33
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EN RELACIÓN a los graves trastornos que pueden producirse en la primera infancia, existe un determinado trastorno denominado "trastorno grave de la relación", en el que las alteraciones psicológicas que se producen están presididas por un retraso en el desarrollo global del lactante. Así, por ejemplo: una ausencia de contacto visual. El lactante no mira, es como si evitase sistemáticamente la mirada de las personas, nada más mira o parece que quiera relacionarse con los objetos? sólo con los objetos, y no hace un seguimiento visual hacia las personas de su entorno. Es como una mirada perdida. Si a esto se le añade una ausencia de sonrisa o una sonrisa muy infrecuente ante los estímulos audiovisuales que le proporcionan sus padres o familiares cercanos de confianza, podríamos considerar que se puede estar iniciando lo que se denomina "trastorno del vínculo". Estos trastornos del vínculo ( que pueden ser graves) hay que detectarlos lo más pronto posible y consultar al especialista. En estos casos, es absolutamente imprescincinble establecer un plan de estimulación visual, táctil, ambiental en suma (estrechar contacto corporal, musicoterápia, juegos de estimulación, para aumentar la diada-comunicación madre e hijo). Asimismo, en edades comprendidas entre el 1º y 2º año, se pueden producir balanceos corporales y offensa cappitis (se producen golpes de cabeza contra la almohada o en la pared cuando están en su camita). El diagnóstico temprano y el establecimiento de normas terapeúticas son urgentes e imprescindibles. De lo contrario, tales trastornos pueden cronificarse y enquistarse en el esbozo temprano de personalidad del lactante; y favorecer la aparición de cuadros psicóticos de sombrío pronóstico evolutivo.

Dentros de estos trastornos graves de la relación, y en edades posteriores (alrededor de los 3 años), podemos encontrarnos a niños que no juegan debidamente, niños con inhibición, niños que no inician el juego simbólico o de imitación. No utilizan los juguetes para representar escenas, se contentan con ordenar o manipular los objetos sin establecer relaciones con sus significados, ni experimentan, aparentemente, ninguna satisfacción o placer en su juego. Si a esto se añade un escaso vocabulario (sólo emite bisílabos y su lenguaje es deficitario), con una mínima intencionalidad de comunicación, produciéndose ecolalias, es decir, repetición de palabras sin sentido; y, asimismo, comienza a asaltarnos la duda sobre si el niño oye o no nuestras palabras, podemos estar asistiendo a un grave trastorno de desarrollo del niño. Ante estas anomalías, puede estar indicado iniciar una psicoterapia y logoterapia lo más rápido posible. Es decir, sesiones de tratamiento psicológico y del lenguaje de esos niños afectados.

En relación a los trastornos del sueño, aunque en nuestro cuarto artículo describiremos qué normas de conducta deberíamos realizar frente a las alteraciones del sueño del lactante, quiero llamar la atención sobre un acontecimiento de fatal pronóstico en algunos lactantes. Nos referimos a la muerte súbita del lactante (afortunadamente de incidencia y probabilidad estadística muy reducida). No se conoce causa ni cómo se produce. Dicho fallecimiento se produce, generalmente, entre el primer y octavo mes de vida. Prácticamente, no ocurre nunca a partir del primer año. Nuestro consejo o sugerencia médico-psicológica es la siguiente: que a ser posible al bebé no lo pasen a distinta habitación de los padres hasta los 11 ó 12, meses aproximadamente; pues si aconteciese dicho fallecimiento, y hubieran pasado al bebé antes, los padres se harían mil interrogantes de los por qués y de posibles negligencias que pudieran haber cometido. Es preciso dejar muy claro que no existe la más míníma culpa ni negligencia en estos accidentes fatales e incontrolables. Ni el pediatra de mayor prestigio podría solucionarlo en la actualidad. Es por ello que en todas las consultas psicopediátricas es sumamente indicado insistir en la información y asesoramiento sobre este trastorno. Los pediatras, hoy más que nunca, están muy capacitados para ayudar en el afrontamiento del duelo a esos tristes padres.

* Jefe de la Unidad de Salud Mental infanto-juvenil del Hospital La Fe, de Valencia

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