M.CH., Los Llanos
La Consejería de Medio Ambiente del Cabildo insular promueve la puesta en marcha de un proyecto, con la colaboración del programa Interreg presentado en Europa, para colocar una serie de sensores digitales para caminantes en los senderos y rutas más visitados de La Palma, especialmente en la Ruta de Los Volcanes y la zona de Marcos y Cordero, que reciben cientos de miles de ellos.
Se trata, según adelantó el consejero, Julio Cabrera, "de unos pequeños aparatos, que no son más grandes que una tapa de bolígrafo, que tendrán la función básica de contabilizar a todo el que pase por su zona de influencia, lo que nos permitirá tener un control absoluto del número de personas reales que utilizan estos senderos y de las condiciones en que se usan los mismos".
Esto será fundamental para mejorar los aspectos de seguridad en la práctica del senderismo. Los sensores aumentarán la vigilancia, así como posibilitarán dar una mayor garantía a la hora de aplicar servicios vinculados a estas rutas por los múltiples y escarpados espacios naturales de la Isla. Con un PDA se recogerá toda la información, fechas, horas, días.. así como las personas que pasan.
Por ahora, afirmó Cabrera, "sólo contamos con unas estimaciones de visitas, pero a partir de ese momento, el número será exacto. Por ejemplo, en la Ruta de los Volcanes se calculan unas 250.000 personas anuales, pero si son más se deberían hacer mejoras. Los datos dirán".
Con esto se completará el proyecto puesto en marcha por la Administración palmera para mejorar la seguridad en los senderos. Incluso, añadió el consejero, "se podría dar la circunstancia de limitar algunas rutas naturales por desgastes medioambientales, o simplemente limitar el acceso a zonas fuera de sendero, para evitar daños, en función de la carga de cada sitio".
Desde la Consejería de Medio Ambiente se recuerda que La Palma cuenta con más de 1.000 kilómetros de senderos homologados a lo largo de su geografía, en los que el personal de Medio Ambiente realiza una importante y continua tarea de conservación y mejora, para que estos caminos sigan siendo uno de los valores turísticos más importantes con los que cuenta la Isla.
De forma inicial, la colocación de los sensores de paso afectará a las rutas más usadas, a fin de tener datos claros y conocer con exactitud su estado. En los más transitados, desde el E-7, el primer sendero de Canarias que cumple las normativas de la Federación Europea de Senderismo, en cuanto a seguridad y mantenimiento, y el GR-130, que rodea la Isla y es de los más complejos.
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