JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
Es una de esas personas que van dando las gracias antes de que ocurran las cosas. A veces, sin que los resultados obtenidos sean buenos para él. Un ser transparente que se mueve con unos gramos de timidez por un terreno donde siempre ganan las fieras. Andrés Molina, el motor de "Yo nací en el 63", actúa esta noche (21:00 horas) en el teatro Leal de La Laguna.
No es un concierto más. Es verdad que ayer se conoció la inesperada noticia de la desaparición de la lista de invitados del mítico Luis Eduardo Aute por culpa de unos problemas familiares "insalvables", pero aún así, el compositor grancanario va a estar "acorazado" por un grupo que cuenta con una buena textura musical y en el que figuran Ismael Serrano, Luisa Machado, Eva de Goñi, Mestisay, Caco Senante y un ex compañero de aventuras en Taller Canario de Canción, Rogelio Botanz.
Tampoco vendrá Jesús Cifuentes, vocalista, guitarrista y líder de Celtas Cortos, pero los promotores del espectáculo trabajaron a lo largo del día de ayer en un plan B para intentar "olvidar" las bajas de Aute y Cifuentes con la incorporación de un nombre de relieve. Si al final hay sorpresa, al cierre de esta edición aún era un misterio igual de desconocido que la combinación ganadora del sorteo millonario de esta noche.
El "aprendiz" de músico
Andrés Molina dice que es como una esponja. "Absorbo la música como si fuera agua y nunca estoy lleno", argumenta el protagonista de una velada que ha crecido gracias a los "empujoncitos" que se han dado desde el área de Cultura del consistorio lagunero que encabeza Fidencia Iglesias, la dirección artística del teatro Leal, representada por Javier Jiménez Mendoza, y Tribalia Producciones. "Los tres y el Gobierno de Canarias son los artífices de una cita especial", avanza un intérprete que está "agradecido" por todas las ayudas que ha recibido para la grabación de "Desnudo", su primer CD en solitario y, a la vez, una primicia para el teatro Leal. Con el espectáculo de esta noche se abre un ciclo que podría contar en el futuro con otros capítulos. "Será la primera grabación en vivo que se hace en el Leal y sus protagonistas son de sobra conocidos por todos", dijo Jiménez en la conferencia de prensa que se organizó ayer al mediodía en La Casa de Los Capitanes.
Molina es pura sinceridad. Si se le pregunta por el pasado evita el cuerpo a cuerpo con una frase que revela la soledad que se le atribuye a un cantautor. "Cada uno tiene que saber cargar con el peso de sus problemas. Los míos son míos y los que no lo son, a veces, es mejor ni tocarlos". Hoy trae a La Laguna una banda amplia que se ajusta a él como las alianzas a los dedos de dos recién casados. La alineación del concierto-grabación está integrada por Alexis Canciano (teclados), Marcos Valero (contrabajo y bajo), Totó Noriega (percusión y coros), Sergio García (clarinetes y saxos), Marcos Rodríguez (guitarras), Marta Bolaños (coros), José Enrique Rodríguez (violín y guitarras) y Alfredo Llanos (batería).
"Sí que hecho en falta alguna colaboración, pero aquí están los que más cerca de mí he tenido en los últimos tiempos. Lo de Aute es una auténtica pena, pero los imprevistos familiares están delante de la grabación de un disco. Intentaré contar con él aunque sea a través de una grabación de estudio. Sería la tercera porque la parte de Jesús Álvarez se hará en Madrid y la de Soledad Jiménez en Valencia", dijo Molina sobre un CD-DVD que podría estar a la venta a finales de febrero o durante la primera quincena del mes de marzo.
El ex miembro de Taller Canario lo tiene claro cuando se le pregunta por su hoja de servicios artísticos. "Aunque no hubiera pasado lo del Leal, ha valido la pena. Me asombra que las entradas se hayan agotado en poco más de 24 horas, aunque puede que el mérito sea de las personas que van a estar a mi lado, no mío", confiesa sin modificar ni un ápice la naturalidad con la que se suele enfrentar a un periodista. "Cantar es lo único que sé hacer desde que era pequeño; la música es mi vida".
De los malos ratos, que llegaron cuando el anonimato fue absoluto, únicamente se atreve a decir que un artista siente esos momentos de soledad con angustia en el que aparecen los amigos de carne y hueso, pero con la certeza de que un día cambia la historia y vuelves a estar arriba: "Prefiero recibir un abrazo sincero y la crítica de un amigo a los halagos artificiales", precisa.
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