1.- Quien piense que Miguel Zerolo ha puesto en marcha su maniobra política (dar entrada a toda la oposición en el gobierno de la ciudad) tan solo para cargarse a su par, Ángel Llanos , es que no conoce al alcalde. No tienen ni idea quienes así opinan. Zerolo es un individuo tremendamente listo, que se acuesta muy tarde para tener tiempo de pensar la ruindad que va a hacer al día siguiente. Estamos ante uno de los políticos más imaginativos y zorros de la historia de la democracia. Desde chico fue un irónico, un osado y un superviviente nato. De cualquier forma, Llanos que se dé por muerto. Lo primero que va a hacer Miguel, tras el zerolazo, es quitarle la Sociedad de Desarrollo. Con esto (la Sociedad será entregada al CCN o a Ciudadanos, o quién sabe si al PSOE, si Corrales deja de decir pollabobadas) lo deja manco. Más tarde, cuando acabe el Carnaval, el alcalde se pensará en manos de quién deja Fiestas y lo que hace con Hacienda, concejalía que probablemente asumirá el primer edil personalmente, sólo si encuentra un interventor que no le rece a San Juan del Reparo .
2.- La jugada de Zerolo es perfecta. En el PP tienen las manos rojas (y ese color no gusta nada en este partido) de tanto aplaudir. Llanos será pronto un cadáver político. Anda diciendo por ahí que la jugada del alcalde se produce porque Zerolo tiene una encuesta que lo hace a él (a Llanos) alcalde de la ciudad. Pobrecito. Zerolo no se molesta ni siquiera en hacer encuestas, entre otras cosas porque su mandato terminará cuando acabe esta legislatura. Y luego vendrá Bermúdez , no lo duden. O al menos alguien de Coalición Canaria. El PSOE obtendrá sus cinco o seis y el PP bajará alguito. Pero Santa Cruz es la misma Santa Cruz que cantaron Los Huaracheros , suspirando en Las Mimosas. Lo demás fue espejismo, leche de machanga.
3.- Esos repentinos compromisos sociales de Miguel a mí me hacen sonreír. Ustedes lo escuchan y parece que van a misa. A Zerolo le interesa más el juego político, la ruindad, el tira y afloja, el riesgo calculado, que el albergue municipal y el bienestar de los viejitos. Pero nunca lo reconocerá. Seguirá repartiendo mortadela cuando toque y cuando alguien acuda a su puerta a pedir, le dará. Es su estilo, su sino, su educación, su picardía, su forma de ser. Casi nadie lo conoce; yo, sí. Esta forma de actuar no logra ocultar otros valores -que sí los tiene-, entre ellos una excelente puntería. Se lo digo yo a ustedes, que tiro con él.
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