Maleni: ¿acento o sintaxis?
Los viejos maestros de gramática dividíamos, de siempre, esta asignatura en cuatro partes: prosodia, ortografía, morfología y sintaxis. Los gramáticos, después, empezaron a incluir la prosodia y la ortografía en la Fonología: estudio de los sonidos, de los fonemas, la sílaba, el acento, la fonología sintáctica, la entonación y la ortografía.
Y todo este exordio viene a cuento por el guirigay que se ha armado en torno a las desafortunadas declaraciones de la diputada catalana Montse Nebrera, al afirmar que la ministra Magdalena Álvarez, andaluza y malagueña, habla -dice- con un "acento de chiste". Y se ha armado? El presidente del PP andaluz, el gaditano Javier Arenas, ha pedido "la inmediata expulsión de su partido" de la parlamentaria catalana. También la dirección del PP catalán ha dicho que va a abrir, ya mismo, "expediente" a la señora Nebrera. Rápida y eficaz decisión, a fe, del partido de la gaviota, que su oponente, el "obrero-español", no sólo no ha sabido justipreciar, sino que sigue insistiendo en una mendaz utilización partidista del episodio, de la equivocación política de la popular, para procurarse, a toda costa, réditos electoralistas, sin importarles el cómo ni el cuándo.
Leo al maestro Carrascal, que dice que no está de acuerdo con "la tesis de la diputada catalana de que el problema de la ministra es su acento. ¡En modo alguno!". Y mi querido amigo Antonio Burgos dice que "no tiene claro que lo que habla la ministra Maleni sea andaluz". Ni yo tampoco, Antonio y tú sabes que yo algo sé de esto que tu llamas Modalidad Lingüística Andaluza y soy un fiel seguidor del paimoguense José Mª Vaz de Soto, al que me une no sólo la amistad, sino también mi admiración por su sapiencia.
La jerga que habla doña Magdalena puede que sea un chiste. Pero un chiste malo. Que quede bien claro. Otra cosa bien distinta es el acento andaluz, tan sonoro y eufónico. A nadie se le ocurrió calificar despectivamente la sonora y bonita pronunciación del castellano de Felipe González, pronunciado con un bonito, melodioso y armonioso acento sevillano de Bellavista, de general aceptación. ¿Y qué me dicen ustedes del acento profundamente andaluz, cadencioso y casi melifluo con el que pronuncia el castellano en la radio el amigo aljarafeño Antonio García Barbeito. Esos son acentos bonitos y sonoros y? ¡nada de chistes! El chiste (y malo, repito) es que la ministra de Fomento ni sabe qué es prosodia, ni qué es fonología. Y, además, por entre los mimbres del cesto del mal hablar se le escapa toda, toda la sintaxis castellana, que trata de saber construir párrafos, frases? oraciones. No se trata, pues, de acentos. Es la sintaxis. Son? "¡las oraciones gramaticales!", señora ministra.
Eleuterio Alegría Mellado
Televisión para todos
Somos un grupo de ciudadanos, vecinos de la zona de Bajamar, que estamos algo molestos y, porqué no decirlo, bastante cabreados. Vivimos, como decimos, en la zona de Bajamar y uno de nuestros entretenimientos es la televisión. Los señores se inclinan por los partidos de fútbol, las damas por otro tipo de programas y los niños intentan ver programas infantiles, y decimos intentan, porque aquí está el problema y el motivo de nuestra carta. ¿Cómo es posible que en Tejina y Punta del Hidalgo se puedan ver todos los canales de televisión y, sin embargo, en Bajamar no tengamos acceso sino a TVE, Autonómica, Antena 3 y Telecinco (estos últimos, con cierta dificultad).
Canales locales no podemos ver ninguno. La TDT tampoco funciona en esta zona, con lo cual los niños se quedan sin ver sus series favoritas de Disney, por ejemplo. Claro está, nosotros nos preguntamos por qué a estas alturas existe esa discriminación. ¿Es que somos acaso ciudadanos de tercera o de quinta?
No sabemos en quién declinar responsabilidades. Por eso, como mínimo, tenemos derecho al "pataleo" y a exponer nuestra queja y descontento en esta sección, con la esperanza de que "a quien corresponda" apriete las clavijas y podamos ver cumplido nuestro deseo, que no es otro que gozar en nuestros momentos de ocio de un abanico de canales de televisión, incluidos los locales, como los demás ciudadanos.
Un grupo de vecinos de Bajamar
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