LO QUE A PRIORI puede parecer un gesto o síntoma de debilidad confirma que nuestro alcalde, D. Miguel, en otros momentos "desaparecido en combate", tiene más salidas que un pato, aunque sea en un cuartito de hora y a modo de cacerolada teatral. ¿Qué pasaría si el gobierno de ZP hiciera lo mismo con el PP, los nacionalistas, doña Rosa Díez e Izquierda Unida? Es igual, igual de inviable, en un caso y en otro (hay muchos calderos al fuego).
El alcalde de Santa Cruz de Tenerife aprovechó el pleno para aprobar las cuentas de 2009 celebrado el miércoles para ofrecer a la oposición en el Ayuntamiento capitalino formar parte de un gobierno de concentración. Acabó así, en apenas 15 minutos de discurso final, con un debate de cuatro horas que apenas interesó luego, ni siquiera a los que casi pierden la muñeca para apuntar en sus libretas algo que terminaría directamente en la papelera, ya que el ofrecimiento de Zerolo, además de sorprender a propios y extraños, eclipsó todo lo demás. Un bombazo de artificio. "Concentrado estoy", como aquel anuncio del Bovril.
Mientras el concejal de Hacienda, D. Ángel Llanos, se esforzó meritoriamente ante los ataques de la oposición, O'Rey Zerolo permaneció calladito como un zorro peludo. Como diciendo "rómpete" que después propongo un pegamento. Sólo lo hizo para culminar lo que venía mascullando toda la mañana. O quizás antes. Seguro que antes. El máximo edil, cuando le tocó, empezó con calma a hacerse preguntas, el solito a sí mismo, bajo el epígrafe "qué se puede hacer ante la crisis". Se contestó en plan ventrílocuo a las tres primeras: "Modificar estos presupuestos que hoy aprobamos a lo largo del año, según las necesidades; solicitar ayudas directas al Cabildo o el Gobierno de Canarias, según las necesidades y modificar los trámites administrativos, según las necesidades". Hasta ahí todos contentos, su monologo típico.
La cuarta "autorrespuesta" fue la ca-zerolada. "No sé si me van a entender en mi propio partido, pero mi obligación es tomar decisiones, gobernar es decidir. Este alcalde, si con eso puede ayudar a los vecinos en tiempos de crisis, ofrece un gobierno de concentración, ofrece hoy a la oposición que se integre en el equipo de gobierno para llevar las políticas sociales en los dos años que restan de mandato. En las dos próximas semanas trataremos con los portavoces sobre esta posibilidad".
La escandalera de la que llegó a comparar la situación con "la de 1979 en el Cabildo, siendo D. José Miguel Galván Bello presidente y en plena transición. No se trata de romper el pacto, sino de integrar a todos los grupos políticos porque no podemos dar una imagen de división, sino de unidad, ante nuestros vecinos. Es un momento excepcional, no se ha vivido nunca y hay que arrimar el hombro para atender la demanda social".
Y es verdad, porque partamos de una premisa fundamental. La crisis es y va a ser de padre y señor mío. Saldremos al final mejor o peor, pero va a ser de calado y más larga de lo que se vaticina. Ni tres meses, ni seis, ni doce.
Si en el sentido económico y en lo que afecta a la política, puede haber un momento propicio, en todas las administraciones para pactar gobiernos de concentración es este. Menos política y más gestión, por el beneficio común. Menos gallinero y más empujar de las capacidades e influencias. Pero lamentablemente no es posible.
Independientemente de que Centro Canario y Ciudadanos puedan, que tampoco, el PSOE no puede -por 101 motivos- y esto, por sí solo, convierte esta iniciativa en una cacerolada únicamente válida para afrentar a la oposición.
infburg@yahoo.es
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD