MI QUERIDO y estimado amigo y compañero, colaborador de este periódico, Enrique Martín Braun comenta en estas páginas un acto organizado por el personal que trabaja o, al parecer, ha trabajado en Radio Club Tenerife, la popular emisora que es decana y, durante muchos años, ha emitido en solitario en Tenerife. Enrique, que estuvo ligado a Radio Club, y cuyo padre, el muy conocido y apreciado periodista, músico y escritor, Álvaro Martín Díaz, Almadi, fue notable impulsor y pieza clave, dice que el acto, celebrado en la sede de CajaCanarias, fue una demostración pública de cómo se hace radio, y tuvo lugar con motivo del 65º aniversario de las primeras emisiones de la estación que, tengo entendido, empezó siendo una sociedad formada por numerosos y distinguidos tinerfeños amantes de la Radio. No sé si el confundido soy yo, pero empiezo por decir que tenía entendido que Radio Club Tenerife emitía antes de 1944, año en que la sitúa Enrique, según el aludido artículo.
Dice el estimado colaborador que Radio Club se distinguió siempre por la emisión en directo, y añado, como profesional de radio, que esta forma de emitir tiene grandes dificultades para el radiofonista, tanto en el aspecto técnico como en el del personal que tiene a su cargo o actúa en la emisión. El éxito y el acierto de los que formaban el equipo de la legendaria "E.J43" está en que el directo llega más al oyente y los técnicos de Radio Club conocían perfectamente esta compleja forma de hacer radio.
Recuerdo que Radio Club Tenerife tenía sus estudios en una alta casa que formaba esquina de las vías Rambla de Pulido y Álvarez de Lugo. Llamaban al sitio "La Esquina de Beautell", que era un referente urbano, especialmente para las que llamábamos "guaguas perreras", la Unión de Autobuses Urbanos por lo finolis. Varias veces subí a aquel alto tercer piso por una escalera que parecía interminable, y recordé que ese ascenso lo tenían que hacer los trabajadores de Radio Club en aquella casa de la época donde había mucha distancia entre piso y piso y carecía de ascensor.
En cuanto a veteranos compañeros, Enrique los nombra a casi todos, los cuales, lejos de acusar una competencia con un servidor, que era jefe de Programas de la recién inaugurada Radio Juventud de Canarias, todo era colaboración y ayuda, lo que demostraba que el compañerismo era lo primero.
Varios y muy queridos amigos tuve en Radio Club Tenerife: el famoso Somar, hijo del director Manuel Ramos Vela; Arturo Navarro Grau, Juan Rolo, Almadi, González-Aller, Mariano Vega, Genoveva del Castillo, Cayaya Núñez, Montserrat Martínez, José Montelongo y otros que se me van de la memoria. A alguno, como el entrañable Juan Rolo, le debo que me haya revelado una "trama" que seguía contra mi persona un nefasto sujeto que era director de Radiocadena Española, donde yo trabajaba, y que terminó echado de TVE, donde pudo "enchufarse".
A Juan Rolo debo el proseguir en mi cargo de Radiocadena. Y eso y otras muchas cosas de los compañeros de Radio Club Tenerife no se olvidan.
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