... El Colegio de Médicos de la provincia tinerfeña ha presentado un plan de reorganización de la sanidad pública que supone una verdadera revolución. El miércoles, cuando sus representantes se lo expusieron a la prensa, nada dijeron sobre precedentes o si existen ahora experiencias así en otros lugares, así como sus resultados; lo que sí parece desprenderse de las declaraciones del presidente del colegio y compañía es que su propuesta parte de su experiencia profesional diaria y por eso ataca los defectos de base que ellos le ven al sistema actual, básicamente, la falta de una conexión adecuada entre la atención primaria y la especializada, que conlleva mayores listas de espera para las pruebas diagnósticas y para la consulta del especialista, el colapso de los servicios de Urgencias de los hospitales y, en definitiva, la escasa utilidad de los centros de salud, ambulatorios y asimilados a la hora de evitar que los enfermos tengan que pasar a otros niveles superiores.
... Aunque los autores de la idea explican que su aplicación es barata y no resultaría tan complicada -con la excepción de una de las condiciones, en la que es muy difícil dar marcha atrás: la homogeneización de los sistemas informáticos que almacenan los historiales médicos de los pacientes-, lo cierto es que se trata de una apuesta arriesgada. Hacer trabajar a médicos de cabecera o familia junto a especialistas y organizar a estos últimos por patologías o enfermedades, en lugar de por especialidades, es decir, por aquello que estudiaron, supone un cambio revolucionario sobre el funcionamiento de la sanidad desde que existen los sistemas públicos. Lo cual no significa que la propuesta deba desecharse sin más. Al fin y al cabo, sus autores son profesionales que sufren a diario las disfunciones del sistema y habrán tenido años para pensar cómo podrían solucionarse esos problemas.
... Lo que está claro es que el sistema actual, y no sólo en Canarias, tiende a empeorar por saturación. Las soluciones que se ponen desde la Administración se centran en paliar el problema que más alarma social despierta y, también, la necesidad más perentoria: reducir las listas de espera quirúrgicas con un recurso que sólo es un parche: recurrir a la sanidad privada, mediante contratos anuales. Mientras, es incapaz de informatizar adecuadamente la gestión de las historias médicas y se conforma con presentar encuestas de satisfacción entre usuarios a los que se pregunta por la atención ya recibida. Hace falta mucho más y tal vez esta propuesta de los propios médicos sea el camino adecuado.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD