ELDIA.ES, Santa Cruz de Tenerife El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC) ha realizado recientemente una operación por vía endoscópica nasosinusal (técnica quirúrgica mínimamente invasiva) que lo sitúa a la vanguardia en su género. Se trata de la extirpación de un tumor denominado Angiofibroma Nasofaríngeo, una rara afección con una prevalencia de 0.5 casos por millón de personas, lo que equivaldría a un caso al año en las Islas.
Esta tumoración sólo se da en pacientes varones menores de 18 años y hasta ahora se intervenía utilizando técnicas muy invasivas que producían extensas cicatrices en la cara del paciente, algo realmente problemático si hablamos de niños y jóvenes que se verán marcados por ellas durante el resto de sus vidas.
La técnica utilizada por el equipo que realizó la operación, dirigido por el Jefe del Servicio de Otorrinolaringología de este centro, Dr. Juan José Artazkoz y con la colaboración del Dr. José Antonio Garabal, también adscrito al mismo servicio, fue una cirugía endoscópica nasosinusal avanzada. Esta técnica consiste en introducir un endoscopio de 4 milímetros por la fosa nasal manejado por visión a través de un monitor.
Se introduce el endoscopio por la nariz y con ayuda de instrumental específico, el cirujano poco a poco va abriendo camino en el maxilar y los senos paranasales extrayendo el tumor, cuidando de vaciar todos los intersticios de las cavidades óseas que conforman el área nasosinusal y la base del cráneo del paciente para evitar posibles recidivas. Este método, mínimamente invasivo, permite que el intervenido se recupere en aproximadamente una semana y comience a hacer su vida normal sin secuelas aparentes.
El angiofibroma nasofaríngeo es una masa tumoral benigna pero de comportamiento altamente agresivo, de consistencia dura y con afluencia de vasos sanguíneos que se va desarrollando poco a poco en la cavidad nasal posterior y la fosa pterigopalatina para, posteriormente, en su crecimiento, ir invadiendo los senos y la base de cráneo, pudiendo extenderse intracranealmente. Suele presentarse con una sintomatología de hemorragias nasales, obstrucción nasal unilateral, dolores de cabeza o dificultad para respirar.
Habitualmente no es detectado hasta que la tumoración tiene un tamaño considerable y los síntomas se hacen muy patentes, como las epistaxis muy frecuentes y abundantes. Puesto que el 99% de las hemorragias nasales son inocuas, no suele realizarse exploración en busca de otra patología por la rara incidencia de esta enfermedad.
Sin embargo, diagnosticados a tiempo, los angiofibromas nasofaríngeos no suelen tener consecuencias graves para la salud ya que por su histología no cancerosa no provocan metástasis, pero sí pueden resultar dañinos en el caso de que lleguen a presionar los nervios oculares, provoquen la deformación del paladar o afecten estructuras cerebrales.
Este caso recientemente tratado, con una intervención de más de ocho horas, tenía, además, la particularidad de poseer un tamaño infrecuente: aproximadamente 10 x 10 centímetros, llegando a afectar hasta la fosa infratemporal, con el consiguiente peligro de que, de proseguir su crecimiento, podría haberse introducido en la cavidad cerebral, por lo que la extirpación en la zona afectada era especialmente complicada.
Los doctores Artazkoz y Garabal se muestran muy satisfechos con el resultado y el paciente ha vuelto ya a recuperar una vida normal para un preadolescente.
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