AGIAS., N.York/Washington
Por fin un gesto enérgico de Barack Obama: el nuevo presidente ordenará el cierre de Guantánamo en su primera semana de gobierno. Será, eso sí, un gesto simbólico, porque expertos consultados por The New York Times estiman que ejecutar la orden llevará un año.
Guantánamo no es un símbolo cualquiera, sino que representa todas las aberraciones, abusos y torturas que ha llevado a cabo el Gobierno de Bush con la excusa de combatir el terrorismo. Las cárceles secretas de la CIA, la prisión de Abu Ghraib, la violación de la Convención de Ginebra, las denigrantes técnicas de tortura. Todo eso pasa por Guantánamo, y muchos de los 248 prisioneros que quedan allí, también.
Determinar su cierre con una orden ejecutiva puede ser fácil, pero encontrar a dónde trasladarlos y resolver su situación será un dolor de cabeza que necesitará de la ayuda de otros países. España ya se ha ofrecido a aceptar a algunos de estos presos que podrían ser torturados en sus países de origen.
Según las fuentes del New York Times, Obama no quiere cambiar una aberración por otra. Por eso ha rechazado la idea de autorizar su detención indefinida dentro de EEUU. Y como pretende suspender de inmediato los tribunales militares creados para juzgarles, la pregunta de qué hacer con los que no merecen ser liberados continúa. El Supremo les ha negado repetidamente el derecho a ser juzgados en EEUU.
Gesto hacia Irán
De otra parte, la senadora Hillary Clinton, propuesta para el cargo de secretaria de Estado, dijo ayer que el próximo gobierno estadounidense intentará una nueva "y quizás diferente" estrategia con Irán, porque lo que se ha hecho hasta ahora no ha funcionado.
Durante la audiencia en el Senado para la confirmación del cargo al frente de la Secretaría de Estado, Clinton explicó que la nueva estrategia que se está considerando incluye la posibilidad de que EEUU tenga una presencia diplomática en Irán.
"Esos son asuntos que forman parte de la revisión" de las políticas a seguir que llevamos a cabo, explicó la senadora.
Hillary Clinton puntualizó, sin embargo, que en lo que se refiere a Irán todas las opciones están sobre la mesa, en una aparente referencia al posible uso de la fuerza militar.
El actual gobierno estadounidense y sus aliados han impulsado en varias ocasiones la imposición de sanciones a Irán por la ONU, con el fin de disuadir al país para que renuncie a su programa nuclear.
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