LA PROTESTA entre viejos y jóvenes será siempre tan actual como antigua. He aquí lo que sucedía hace más de dos mil quinientos años: "En cuanto se refiere a los ciudadanos disciplinados o obedientes a las leyes, ellos son despreciados como gente que no tienen voluntad propia y sirven ya muy poco. Pero se dan honores y aplausos en público y en privado a todos aquellos que ante el pueblo reflejan sólo ideas de los gobernantes
Tales modalidades se insinúan también en la vida de las familias. El padre se acostumbra a considerarse como igual al hijo en toda paridad y hasta a tener miedo de él. De otro modo, el hijo pondrá al padre en su mismo plano hasta perder el respeto y el temor a sus primogenitotes.
En otras vinculaciones educativas nos encontramos: "El profesor, igualmente, llegará a tener miedo a sus alumnos y terminará siendo cómplice. Los estudiantes, por eso, terminarán por no tener consideración alguna para con sus maestros.
La cultura debe ser siempre y sólo "formación", nunca "relleno" y esta será la verdadera protesta.
Los padres llegarán a imitar a sus hijos jóvenes en sus costumbres y modas para no aparecer como retrógados o autoritarios. Y, en fin, no olvidaré hablar de igualdad de los sexos, la libertad de los maridos frente a sus esposas y de las esposas frente a sus maridos. Del exceso de tales libertades nace la servidumbre más feroz".
"Educad los niños y no será necesario castigar a las personas", nos afirma el mismo Platón. "Con una buena educación es el ser humano una criatura mansa y divina; pero sin ella, es el más feroz de los animales", afirmó también otro sabio de la antigüedad.
La cultura debe ser siempre y sólo formación, nunca "relleno". La educación, cuya base, será siempre la del ejemplo. Y la política, como consecuencia, deberá ser el justo equilibrio de la libertad con la autoridad.
* Capellán de la clínica S. Juan de Dios
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