HUMBERTO GONAR, S/C de Tenerife
-Éste es el sexto año que diseña un escenario para Carnaval. ¿Cómo lleva la crisis?
-Nos ha tocado un año de crisis y eso nos obliga a adaptarnos a los presupuestos.
-¿Y cómo se logra disfrazar el Carnaval? ¿Cómo se diseña un escenario que disfrazará el aforo donde se desarrollan los actos para acoger a su vez diferentes fantasías?
-En este caso no tenemos que disfrazar nada, sencillamente hacer un decorado que represente la esencia de lo que es el terror, el miedo... Y en eso es en lo que estamos trabajando, en algo que tenga aspecto terrorífico.
-¿En el escenario primará el humor o el terror?
-Ni una cosa ni otra. Es una idea de lo que es el terror, el humor se lo pone el espectáculo de la mano de Jaime Azpilicueta, porque de la fusión del humor y el terror resulta la comedia; sería una parodia del terror.
-¿Cuál de sus escenarios prefiere?
-Me quedaría con uno de los decorados que, tal vez, no despertó el elogio de la mayoría del público, caso de los musicales. Me encantó, aunque estaba sobredimensionado con lo que había que colocar allí, aunque a nivel popular haya sido uno de los menos agradecidos. Fue algo similar a lo que ocurrió con el decorado del espacio, que la gente lo veía muy blanco y negro, que son los colores más efectivos para la iluminación de la gala. Pero entiendo que un escenario sin luces no te diga nada, aunque hay que pensar que es para un espectáculo. La única ventaja del recinto ferial es que no se ve el proceso de elaboración y cuando llega la gala es una relativa sorpresa.
-¿Cuál es su aforo favorito?
-Quizás porque coincidió con que sacamos el Carnaval de la plaza de toros para llevarlo a la plaza de España me quedaría con este último enclave. Me gusta el ambiente, si bien reconozco que la evolución era desagradecida en el sentido de que todo el mundo veía el proceso, pero también tenía el encanto de estar en el centro neurálgico del Carnaval y se prestaba mucho a la polémica y a todo tipo de opiniones hasta que llegaba la gala de elección de la reina.
-¿Con poco dinero se puede hacer un gran escenario?
-Con poco dinero se puede hacer un buen escenario; un gran escenario conlleva dimensiones y eso se traduce en dinero.
-Pero con dinero, supongo que tendría otro concepto de escenario...
-Claro, es que hemos tenido que ir evolucionando a medida de la crisis galopante. Inicialmente estaba previsto celebrarlo en el mismo lugar del año pasado, en los aparcamientos del Parque Marítimo. Pero el presupuesto no alcanzaba y hubo que trasladarlo al recinto ferial y tuvimos que modificar ciertas cosas para ajustarlo al dinero que había.
-Pero este año, estando en el recinto ferial, se estará a cubierto del mal tiempo...
-Sí, este año hubiera sido angustioso colocar el escenario al aire libre teniendo en cuenta el tiempo tan dislocado que tenemos. Hubiésemos sufrido lo que nadie se imagina... sobre todo con el viento y la lluvia, hubiera sido más pesadilla todavía.
-¿En algún momento existe un pulso por saber si el escenario de Santa Cruz es mejor que el de Las Palmas?
-No, si te pones a pensar en eso no tienes libertad creativa. No... Las apreciaciones estéticas van en función del bagaje de cada uno. El nivel de exigencia estética lo marca el conocimiento. Un concepto intelectual a lo mejor llega a un tipo de público más evolucionado, pero a nivel popular puede ser un fracaso. Siempre hay que buscar un término medio.
-¿Qué es lo más complicado cuando le dicen el motivo del Carnaval?
-Lo más difícil es arrancar. Saber cuál es la esencia del terror: el miedo a la muerte, y violencia. Lo desconocido, oculto, misterioso, que escapa a la razón, con monstruos y seres de ultratumba. Por otra parte, la perversidad del ser humano. Los monstruos de la serigrafía son todo originalidad.
-¿Se ha inspirado en los políticos?
-(Se ríe). Eso lo sabrá usted mejor que yo. Me limito a cumplir mi trabajo porque si no, estaría sometido a que no me llamasen.
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