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F.A.F., La Laguna
Los casi dos centenares de gallos y gallinas que merodean por el barranco de La Carnicería, a su paso por el Seminario y la urbanización de La Verdellada, han conformado una auténtica colonia que ha colmado la paciencia de los vecinos. Estas aves recorren diariamente el entorno del barranco, llegando incluso hasta la carretera Emilio Gutiérrez Salazar y al Camino Real de La Verdellada, con el consecuente peligro que ello conlleva para el tráfico rodado.
Es frecuente para los que transcurren por esta vía toparse con decenas de gallos y gallinas al borde de la carretera, lugar que no abandonan, puesto que son alimentados por determinados vecinos de la zona, ya sea vertiendo restos de comida desde sus casas hasta el barranco o depositándolos en las laderas del mismo.
Pero esto no es del agrado de todos los habitantes de La Verdellada, que han de sufrir al alba el coro mañanero que conforman estos plumíferos.
Tal es el nivel de adaptación de las gallinas, que hasta los gatos han optado por convivir junto a ellos y compartir la comida que dan los vecinos; conscientes quizás de que están en franca minoría.
La presencia de estos animales, a juicio de los vecinos, podría ser origen de plagas o epidemias infecciosas, si bien reconocen que colaboran a la hora de eliminar insectos y ratones.
Suciedad y malezas
Por si esto fuera poco, carritos de la compra, vallas, bolsas y botellas son, además, parte habitual del paisaje que se puede ver en el barranco de La Carnicería. A lo que hay que sumar la abundante vegetación que puebla las laderas y delimita el cauce de este barranco.
En este sentido, el concejal de Servicios Municipales, Plácido Mejías, aseguró en declaraciones a EL DÍA que "la retirada de la maleza deberá esperar hasta que los operarios de la empresa especializada en este tipo de actuaciones acaben unos trabajos en la Mesa Mota".
Plácido Mejías reconoció que "la limpieza de este tramo del barranco ya estaba prevista, pero supeditada a los trabajos que se están llevando a cabo en la Mesa Mota. De hecho, la parte superior de La Carnicería ya había sido arreglada".
Sin embargo, el cauce del barranco y sus laderas muestra visos de dejadez continuada. Cierto es que el agua discurre sin dificultad por el mismo, que es lo que realmente preocupa al ayuntamiento, pero a su vera se ha instalado una auténtica selva de vegetación de la tierra, capaz de engullir las ingentes cantidades de basura que allí se depositan.
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