AGCIAS., Erez (Israel)/N. York
La agresión israelí a Gaza ha dejado de estar sujeta a cualquier ley de guerra. Y no sólo porque se cuenten ya 700 muertos palestinos y un tercio de ellos sean civiles. En esta carnicería sin testigos, ha tenido que ser la Cruz Roja Internacional la primera en certificar el aterrador desprecio con que el Gobierno judío está condenando a los vivos de la franja. Y la primera en alzar la voz para denunciar el incumplimiento por parte del Estado judío "de la ley internacional humanitaria para cuidar y evacuar a los heridos".
Uno de sus equipos de rescate encontraba en el arrasado barrio de Zeitun, en Gaza capital, a cuatro niños pequeños junto a los cadáveres de sus madres. "Estaban demasiado débiles como para tenerse en pie por sí mismos". La organización había pedido poder entrar a esta zona que sabían masacrada fechas antes. Una vez allí, los soldados israelíes ni siquiera les permitieron acercar las ambulancias a las casas para evacuar a los 18 heridos y 12 "extremadamente exhaustos" que les dio tiempo a localizar. Tuvieron que sacarlos hasta los vehículos en un "carro tirado por un burro".
El estremecedor testimonio consta en un informe inusualmente duro emitido ayer por Cruz Roja, el mismo día que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) suspendía todas sus operaciones en Gaza. Los militares hebreos asesinaron por la mañana al conducto de un camión "identificado con las siglas de la ONU" que viajaba franja adentro, autorizado para entregar un cargamento de ayuda durante la presunta "tregua humanitaria" de tres horas establecida por Israel. Era una tregua-trampa. A mediodía, también eran tiroteados un turismo blindado y una ambulancia de la UNRWA, que ya ha perdido cuatro trabajadores en lo que va de operación y una escuela asaeteada a bombazos.
Falta la última orden
Las instituciones humanitarias, por lo que parece, empiezan a ser más que incómodas para Israel. Amnistía Internacional denunciaba ayer también que los militares israelíes "están tomando las casas palestinas, forzando a las familias a permanecer en el suelo, mientras usan la vivienda como base y posición de franco-tiradores". Pero aún cabe esperar algo peor, a juzgar por las palabras del primer ministro hebreo, Ehud Olmert, que en una orgullosa visita a la división militar encargada de Gaza aseguraba que su Gobierno no ha "pedido aún al Ejército que haga todo cuanto sea necesario" en la franja. "La decisión sobre cómo nos aseguramos de que la calma en el sur dure está todavía por llegar".
Es difícil imaginar qué guarda Israel en la recámara. " No paran de bombardear. Necesitaré un psicólogo cuando salga", escribía desesperada el miércoles desde el sur de la franja Halima, la joven con pasaporte español que, junto a su madre María y su hermano de dos años, fracasaban por cuarta vez en el intento de ser evacuados de Gaza por el Consulado de Jerusalén. El ataque mencionado por Halima en Rafah, frontera con Egipto, ha sido considerado de los más terribles de esta operación.
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, consideró ayer "inaceptable" que la organización no pueda distribuir ayuda en Gaza, tras el ataque israelí a un convoy de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).
La portavoz de la ONU, Michele Montás, dijo que el secretario general condena la acción de las tropas israelíes contra los camiones de la agencia.
"El secretario general hace de nuevo un llamamiento a un alto el fuego inmediato que facilite el acceso humanitario completo y sin restricciones y permita a los cooperantes trabajar con seguridad para llegar a todos los que necesitan ayuda", agregó la portavoz.
El alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres, expresó ayer su solidaridad con la labor de UNRWA en Gaza y reiteró su llamamiento a que en el conflicto se respeten escrupulosamente los principios humanitarios.
"A la población de Gaza ni siquiera se la deja huir a otro lugar", apuntó Guterres durante una intervención en el Consejo de Seguridad, al que presentó el informe anual sobre la labor de su oficina.
El director de las operaciones en Gaza de UNRWA, John Ging, señaló que este último incidente colmó la paciencia de los responsables de la agencia, que ha sido blanco de ataques reiteradamente, pese a estar en estrecho contacto con el Ejército israelí.
"Hemos perdido la confianza en el mecanismo (de contacto). Estamos dispuestos a aceptar un riesgo razonable, pero algo debe de cambiar", indicó Ging.
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