EFE, Nueva York
Human Rights Watch (HRW) defendió ayer la credibilidad de su informe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela bajo el Gobierno Chávez, que ha sido objeto de críticas por un grupo de académicos.
La organización de derechos humanos rechazó en una carta las acusaciones de que su análisis se había basado en información procedente de fuentes opositoras, carecía de imparcialidad y atendía a motivaciones políticas.
La misiva de HRW fue dirigida al profesor de Historia del Colegio Universitario de Pomona (California), Miguel Tinker Salas, que el pasado diciembre hizo público un texto crítico sobre la labor de la ONG en Venezuela.
Ese documento contaba con las firmas de un grupo de académicos, en el que se encontraba el lingüista estadounidense Noam Chomsky y el sociólogo brasileño Emir Sader, además de personalidades como el director de cine Oliver Stone.
Los firmantes aseguraban que el informe de HRW contiene exageraciones y generalizaciones sobre la conducta del Gobierno de Chávez, a la vez que evita criticar a los opositores.
"El informe contiene generalizaciones que no están respaldadas en hechos y, en algunos casos, ni siquiera en la lógica", apunta la extensa misiva del grupo de académicos, en la que analizan y rebaten detalles del informe.
En su respuesta, HRW asegura que las acusaciones "no se sostienen", y señala que el informe fue elaborado después de "una investigación rigurosa y los hechos que constata se basan en una amplia variedad de fuentes creíbles".
"Los problemas de derechos humanos que documentamos en Venezuela son muy reales y merecen que se les preste atención", asegura la organización, con sede en Nueva York (EEUU).
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