ÓSCAR MARTÍN, Tenerife
El presidente de la Federación Canaria de Ocio y Servicios (FECAO), José Antonio Santana, ha abierto la caja de los truenos en la marcha de Santa Cruz. El empresario acusó duramente a los dueños de la noche en La Noria, el corazón de la marcha chicharrera, de actuar como "testaferros" y trabajar bajo el paraguas de los políticos. Llegó a decir que los "popes" de La Noria trabajan a base de "favores políticos" puesto que, y según dijo, son "sus amigos los políticos" quienes invierten en una calle frecuentada por cientos de chicharreros durante cada fin de semana "en detrimento del resto".
Pero sus acusaciones han sentado como un auténtico jarro de agua fría entre los jóvenes empresarios de La Noria, todos ellos bajo el brazo protector del presidente de la Asociación del Ocio y La Restauración (OICO), Carlos Quintero, amigo personal del vicepresidente del Cabildo insular de Tenerife y presidente del Comité Local de Coalición Canaria (CC), José Manuel Bermúdez.
Y ahora, cuando precisamente la noche está bajo la atenta mirada de las autoridades, la guerra en el sector es más que patente. Aunque bien es verdad, todo hay que decirlo, que a algunos les cuesta reconocerlo.
"Nos lo curramos".- Desde esta conocida calle chicharrera, los empresarios consultados por este periódico mostraron su indignación por el golpe que, para ellos, han significado las declaraciones de José Antonio Santana.
Aseguran que su federación no tiene casi representación, y que el presidente de la FECAO "sólo busca protagonismo. Piensa que nosotros recibimos dinero". Y es que, tal y como relatan, el año pasado recibieron una subvención de 7.000 euros, y, por otro lado, tienen una estrecha relación con el resto de empresarios de la ciudad.
Mantienen que "ahora mismo somos la mejor zona de Santa Cruz, y cada uno tiene su público. La suerte es que tenemos un grupo de personas que trabajan en la misma dirección". Aseguran que ellos cumplen la normativa igual que el resto, y precisan: "Aquí los bares cierran a su hora". Es más, "hace poco tuvimos hasta una inspección por parte de la Seguridad Social". Todos ellos, de forma conjunta, acaparan esta céntrica calle de la ciudad y están consolidados.
Hay que recordar que fue la alternativa a la marcha de antaño por excelencia: la avenida Francisco La Roche, la popular avenida de Anaga. Los conocidos locales de La Noria son Los Mojitos, con Javier López y Javier Castro al frente; Los Reunidos, cuyos propietarios son Antonio Sáez y Cristóbal del Hoyo -también regentan La Manduca-; Los Arcos, bajo el poder del argentino Diego Rombolá, Mauricio Saltamartini y José Luis; El Bulán y El Lagar, con Carlos Quintero, Pedro Pérez y Diego González. Este último también regenta el llamado Marqués de La Noria. Quintero, por su parte, es socio del conocido como La Buena Vida. Lorenzo Quintero tiene el poder en el Murphy, un local próximo a la iglesia de La Concepción. Pero otros locales acaban de aterrizar en la conocida vía. Se trata, por ejemplo, del llamado 1.600 y Pico y el Mapango Club. El primero de ellos está en manos de varios y por el momento desconocidos empresarios de la noche. El poder del segundo sí que está en manos de un clásico. Es Nacho Zerolo. Ha vuelto.
"Hay mucha envidia".- Desde otro sector empresarial, en este caso ligado al Suroeste de Santa Cruz, asentados concretamente en el Polígono de El Mayorazgo, y considerados como independientes, aseguran que "hay mucha envidia. No hay unión, cada uno defiende sus intereses". Manifiestan, de hecho, que "si a uno le va bien, otros hacen lo posible para que te cierren". En esta zona destaca el Mambo y El Tequila. Su propietaria se llama Isabel Martínez. Cabe recordar que el primero de ellos, junto al llamado Tángara -Jorge Ivón, Javier Báez, Danilo Santana y Ricardo Altobien son sus dueños-, viene de recibir un duro golpe de autoridad por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz al no cumplir algunos requisitos relativos a la licencia de ocupación.
La búsqueda del poder.- "La FECAO comenzó a tener fuerza desde Las Palmas, pero ha perdido mucho. Las asociaciones son unas herramientas que representan a sus líderes para tener cuotas de poder", mantiene un perfecto conocedor de la noche de la capital. Otros, que deambulan en solitario, aseguran que la noche "es un mundo de diablos, es muy traicionera". Añaden, además, que "en la noche hay mucho amiguismo político". Pero también indican que las autoridades, al contrario que en La Noria, dicen, "no cuentan con el resto de los empresarios". Como ejemplo, manifiestan que en Navidad no fueron capaces ni de poner luces en esta otra zona frecuentada por cientos de usuarios del ocio. Es decir, en el Polígono del Mayorazgo. En el centro de la capital hay otros establecimientos que forman parte de la noche. Es el conocido Musa, una local situado junto a la antigua estación del jet foil. Carlos Quintero y Rafael Plañol -también amigo con Bermúdez-, Mauricio Saltamartini y Luis Ngale se han hecho con el poder de este local.
En las proximidades del Parque Marítimo César Manrique de la capital se encuentra otro hombre fuerte del negocio capitalino, y, por qué no decirlo, rival directo de Quintero y compañía. Se trata de José Luis Langa, que lidera otra conocida y frecuentada discoteca, Dreams, y quien, a su vez, mantiene el poder del Barrock. Está situado en la avenida Trinidad de La Laguna. Langa trabaja en solitario y se le sitúa entre los independientes.
La avenida Tres de Mayo no está ni mucho menos exenta de la marcha santacrucera. Allí está ubicado El Son y es de Felipe Duque y Antonio Salas. Hay que reseñar, como verdadero reflejo de la guerra empresarial que sobrevuela la ciudad, que desde El Mayorazgo miran a este local con cierto recelo. Y es que están convencidos de que la denuncia recaída en sus establecimientos proviene desde esta discoteca del centro.
Lejos de esta zona -en su momento estuvo de moda, quizás haya flaqueado-, otro destino toca de nuevo las puertas de la marcha y está situado concretamente en Residencial Anaga. Se trata del IN Disco Rock con Juan Carlos Gómez como máximo accionista. Es un empresario de origen venezolano que poco a poco ha logrado hacerse un hueco entre los dueños del negocio. Gómez regenta, a su vez, el también conocido como el Imperfecto, un pub situado en El Toscal. El empresario aterrizó en la nueva discoteca tras su paso por la denominada Tribu, una discoteca que hasta hace bien poco ofrecía su oferta de ocio junto a la Plaza de Toros.
Juan Carlos Gómez, junto a otros socios y compañeros de batalla nocturna, o sea, Maxi Marrero y José Martín, se vio en la obligación de abandonar este local tras una orden directa del ayuntamiento; así lo requería el futuro concurso de ideas para remodelar este emblema. Pero lo cierto es que gran parte de los empresarios de la noche de Santa Cruz no sienten el respaldo por parte de las autoridades.
"Discriminados".- Bien es verdad que mantienen el anonimato por miedo a represalias, pero aún así muchos de ellos no tienen reparos en afirmar que en el corazón de la marcha manejan más información que el resto, "y la información es poder. No digo que tengan más privilegios, pero sí más información", asevera un emprendedor en activo.
Un conocido ex empresario de la noche en la capital sostiene, por su parte, que "las autoridades ahora tienen más mano dura. Antes hacían más la vista gorda".
En cuanto a la denuncia pública formulada por José Antonio Santana, indica, sin embargo, que "el resto de zonas también tienen sus apoyos" y sitúa al presidente de la FECAO completamente fuera de la órbita empresarial nocturna de Santa Cruz y no dan crédito a sus declaraciones.
Un nuevo local acapara ahora mismo el principal protagonismo de la avenida Francisco La Roche. Es la Puerta Verde. Son los de antaño. Hombres que en su momento deambularon por la capital. No es otro que Santiago Canto, Jesús Beltrán, y ahora un joven llamado Luis Goroztiza. En este local se respira un ambiente de abandono. "Son unos privilegiados. Está claro", aseguró uno de los emprendedores en referencia a La Noria.
La noche en Santa Cruz está de moda. Pero no es que se asemeje a aquellos tiempos de antaño. Ahora, tal y como ellos mismos han podido reflejar, no andan por el mismo camino.
Están divididos y, como es sabido, la noche se ha convertido en un nido de poder. Bien por dar un salto en la noche, bien por dominarla, o, por qué no, conquistar a determinados políticos de cara a las próximas elecciones locales de 2011. De la noche a convertirse en asesor del ocio va un paso. Y, en medio, un sector que reclama igualdad. Los "popes" de la noche capitalina están en guerra, aunque algunos de ellos no lo quieran reconocer.
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