FELIZ AÑO NUEVO para usted y toda su familia, amigas y amigos. Que este recién estrenado 2009 nos traiga lo que desea la mayoría: ni más ni menos que la estabilidad personal y familiar en forma de empleo y que la losa sobre nuestras cabezas, es decir, la crisis, tienda a desaparecer a lo largo de este año.
De nuevo, un primer domingo de mes y en esta ocasión acompañado de año, cargado de esperanzas, ilusiones, deseos y expectativas. Hemos dejado atrás un mes de diciembre en el que me satisface recordar la concesión a Cáritas de dos premios: el "Premio Cepsa al Valor Social", destinado a nuestro centro Café y Calor, para la acogida y acompañamiento de hombres sin hogar, y el III Premio "Obispo Bernardo Álvarez", instaurado por el Cabildo de La Palma, "por la realización de proyectos sociales como herramienta para la inserción de colectivos en desventaja social", con destino a los arciprestazgos de Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane. Ambos premios con destacada aportación económica.
Pero, por desgracia, el mes de diciembre no se nos fue sólo con buenas noticias, sino con la preocupación por el importante incremento de las demandas de ayuda a todas las cáritas parroquiales y arciprestales por parte de familias que lo están pasando muy mal. Gentes de nuestro entorno que se han visto abocadas a solicitar los servicios de Cáritas porque no pueden hacer frente a gastos para alimentación, vivienda y transporte, entre otros. Estamos atendiendo a personas o familias que acuden por primera vez, o a otras que vuelven después de haber finalizado procesos de inserción social, primando mujeres, especialmente solas y con cargas familiares, hombres en paro reciente procedentes de empleos de baja cualificación en los sectores de la construcción y servicios. También acuden inmigrantes con autorización de trabajo. Las familias jóvenes con niños pequeños es otro de los perfiles nuevos incorporados en las demandas. "Desde la crisis del 93", Cáritas no había recibido tantas solicitudes de ayuda como ahora", dijo el secretario general de Cáritas española, Silverio Agea, haciéndose eco de los informes llegados desde las 68 Cáritas Diocesanas.
Como he tenido oportunidad de comentar en diferentes medios de comunicación, este mes de diciembre también se ha marchado con una gran solidaridad por parte de muchas personas e instituciones públicas y privadas. Destaco el gesto de Chevrón España que gestiona, entre otras firmas, Texaco. El Cabildo de La Palma, donando a Cáritas el importe que tenía destinado a cenas de Navidad. El de jugadores, directivos, Consejo de Administración y empleados del Club Deportivo Tenerife, que el importe presupuestado para regalos navideños se decidió entregar a Cáritas. O el del Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife; y así un importante -afortunado y agradecido- número de gente de bien implicada en nuestra labor que, aunque reducido, ha inyectado importantes cantidades de dinero para poder seguir atendiendo las demandas de la gente con necesidad.
Mención aparte merece la Conferencia Episcopal Española, con su gesto solidario, entregando a Cáritas Española casi dos millones de euros (1,9, el 1% del presupuesto del Episcopado), para las 68 Cáritas Diocesanas, y contribuir así a luchar contra la crisis.
Y también diciembre nos ha traído una noticia económica, aunque nada satisfactoria para mucha gente: el salario mínimo interprofesional (SMI) lo incrementó el Gobierno central en un 4%, o sea, 624 euros al mes. Un periódico peninsular, en su editorial, decía: "Un SMI que condena a la pobreza". El mismo editorial ya dice lo que muchos sabemos; y es que estos 624 euros están muy lejos de los 800 que el Gobierno de Rodríguez Zapatero prometió para el final de la legislatura.
Destaco algunos párrafos del mensaje de nuestro Pontífice Benedicto XVI, con motivo de la 42ª Jornada Mundial de la Paz, bajo el enunciado de "Combatir la pobreza, construir la paz": "La desigualdad entre ricos y pobres se ha hecho más evidente, incluso en las naciones más desarrolladas económicamente". Y refiriéndose a las familias, dijo: "Cuando la pobreza afecta a una familia, los niños son las víctimas más vulnerables: casi la mitad de quienes viven en la pobreza absoluta son niños". Respecto de la "pobreza e implicaciones morales", decía acerca de la lucha contra la pobreza material: "La actual crisis alimentaria pone en peligro la satisfacción de las necesidades básicas".
Lector, lectora, gracias por su intención, porque estoy seguro de que, si sus posibilidades se lo permiten, va a contribuir con nosotros a paliar la situación de muchas familias que no sólo están pasando apuros económicos, sino que si carecen de nuestra ayuda pasarán hambre. Recuerde: "Compartir, sí; incluso lo necesario".
* Director de Cáritas Diocesana de Tenerife
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