El papel de plañideras parece ser la condena de los representantes (y por delegación) de los dos millones de vecinos de la Comunidad de Propietarios Islas Canarias. No sólo estamos ante una crisis mundial de envergadura histórica, sino que, además, los tapadillos, las engañifas y las machangadas de los responsables político-económicos del Estado convierten a ésta, nuestra Comunidad, en un muñeco de trapo al antojo de los vientos.
Me contarán ustedes los manejos de ZP con el modelo y práctica de la financiación autonómica. ¿Cómo se puede salir tan fresco? Pero si es que no hay, de entrada, ni el más mínimo rubor por las formas, ni por la evidencia del chantaje interno socialista catalán. D. José Montilla ha jugado sus cartas. Chapó. Todo el mundo juega las suyas menos nosotros. Yo no he visto cosa igual. Es como si en un partido de fútbol saltamos al campo sólo con un portero (sin defensas, mediocampistas o delanteros).
¿Por qué? Está claro, que a D. Juan Fernando López lo tienen untado y grogui con su próxima promoción a Europa y entre que no sabe o no contesta y que lo suyo son las banderillas y de puntillas, andamos jugando sin cartas ni patrocinio. También está claro, que los demás van de zorroclocos calienta banquillos y que CC es incapaz de hablar con voz de adulto. Una cosa va por la otra.
A partir de ahora, llevándonos por el borrador inconcreto en el que se inventan, por ejemplo, planes de convergencia, van a existir tres sistemas de financiación de las comunidades autónomas: el establecido en la Constitución para las comunidades autónomas vasca y navarra (modelo foral), el establecido en el Estatuto de Autonomía de Cataluña después de su discusión y aprobación por el Congreso y el modelo general para el resto de las comunidades autónomas, pendiente de propuesta por el Gobierno para su discusión en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, en lo que puede considerarse como un saco o fondo en el que ya han fijado posturas por la boca de sus intereses los poderosos como Andalucía, Valencia o Madrid.
Hablando en plata de representación, ni somos Catalunya o Euskadi, ni somos grandes (Madrid, Andalucía, Valencia) ni somos socialistas. ("Que el euro no separe lo que la ideología ha unido". Éste es el lema de la pancarta que enarbola el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández-Vara, como declaración de principios ante los primeros encontronazos con el presidente catalán, el socialista José Montilla, sobre el futuro modelo de financiación autonómica. ¿Quieren + dinero? Démosles + dinero; pero a ellos y a base de déficit pa'nosotros; por lo que ante esta sinfonía inacabada y por muchos paños calientes no nos queda más que ser una comunidad asimétrica.
La asimetría se refiere a la no simetría, es decir, a la propiedad de determinados cuerpos, funciones matemáticas y otros tipos de elementos en los que, al aplicarles una regla de transformación efectiva, se observan cambios respecto al elemento original. Además de la posición y la dispersión de un conjunto de datos, es común usar medidas de forma en su descripción. Una de estas medidas es una estadística que busca expresar la simetría (o falta de ella) que manifiestan los datos, denominada "coeficiente de asimetría". Si el valor de este coeficiente es mayor que la varianza, entonces se dice que la distribución de los datos se encuentra sesgada hacia el exterior (izquierda o derecha).
En Canarias, el coeficiente está extremadamente sesgado y habría que hablar algo más de nuestras propias posibilidades asimétricas, de la unión en siete, de la economía de implante, de bolsillos arrasados, de cultura mixta, de posición estratégica?
En economía todo es complejo y "depende", pero, a mi juicio, llevan más razón que un santo los editoriales de este periódico. Tenemos recursos y capacidades para, gestionando la propia riqueza, superar ampliamente la varianza.
Presentamos, pues, un elevado coeficiente de asimetría.
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