ESTE descanso obligado de la convalecencia da tiempo para tratar de poner orden en esta especie de "leonera" que utilizo para trabajar en casa. Y, claro, me encuentro viejos papeles con los más diversos contenidos. Entre el viejo papelamen, encuentro una cuartilla en la que figura la fecha de 1979 y en la que está escrita a mano por un servidor, una relación de nombres que es la siguiente:
Jesús González del Hierro, Francisco Carnero, Máximo Joga, Alfonso Soriano y su esposa Pilar, Padre José Siverio, Salvador García Llanos, Óscar Zurita Molina, José Manuel de Pablos Coello, José Rodríguez Ramírez, Ernesto Salcedo, Opelio Rodríguez Peña, Lolita Mardones, Alberto Sosa, Roberto Rodríguez y el presidente de la Audiencia Provincial y su esposa (sin nombre).
Creo recordar que la relación se refiere a las personas invitadas por Iberia a un viaje extraordinario al Parque Nacional de Canaima en Venezuela. El señor González del Hierro era entonces el capitán general de Canarias y viajaba con su esposa; el señor Carnero, el director del Aeropuerto de Los Rodeos; don Máximo Joga, el delegado de Iberia; don Alfonso Soriano, el presidente de la Junta de Canarias, anterior al actual Gobierno; el Padre Siverio, el periodista director de Radio Popular de Tenerife; Salvador García, el alcalde del Puerto de la Cruz; Óscar Zurita, periodista del desaparecido "La Tarde"; don José Rodríguez, el editor de EL DÍA; Ernesto Salcedo, ex director de dicho periódico, y el señor de Pablos, director; el señor Rodríguez Peña, delegado de Información y Turismo, y la señora Mardones, esposa del entonces gobernador civil de la provincia. Roberto Rodríguez era alto empleado de Iberia.
Formé parte de ese inolvidable viaje, como redactor de este periódico, y escribí la crónica correspondiente, en la que destaqué las maravillas de Canaima, que, con razón, los venezolanos consideran una de las maravillas del mundo entero. No se puede hacer a la ligera una descripción exacta de Canaima. Es un parque que tiene distintas atracciones. Están el lago, y las cascadas que se ven al llegar al parque, y se sitúan frente al campamento. De ese lago parten riachuelos diversos que comunican con una red de verdaderos ríos. Algunos de ellos bañan la parte del acantilado por donde cae el agua del Salto de Ángel. Están también las diferentes islas, y el paso por los numerosos túneles hechos por la naturaleza que comunican unos con otros.
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