ASÍ COMO la última entrega del año viene tradicionalmente obligada a resumir lo ocurrido en los últimos doce meses, la costumbre manda que la primera se destine a avizorar lo que nos depararán los 365 días del año que se estrena. Algo parecido habrá, pues, que hacer en este primer encuentro con el lector en 2009.
Si damos por descontado que viviremos durante un período de duración impredecible bajo el signo de la recesión económica, con las secuelas inevitables del aumento dramático del desempleo y el empobrecimiento general, y si no perdemos de vista que cualquier acontecimiento inesperado puede enviar de golpe y porrazo todos los augurios al cesto de los papeles, he aquí tres de las previsiones principales que habrán de nutrir esta columna semanal:
Elecciones
Tres convocatorias electorales determinarán en 2009 el signo ideológico de tres instituciones que afectan directamente a los españoles: el 1 de marzo los electores gallegos y vascos decidirán sus gobiernos autonómicos, resultantes de las mayorías parlamentarias respectivas, y el 7 de junio España será una única circunscripción electoral en la que los ciudadanos españoles y los comunitarios residentes en nuestro país elegirán a 50 miembros del Parlamento Europeo (54 si para entonces está en vigor el Tratado de Lisboa).
En Galicia, el Partido Popular, ganador en todas las elecciones desde 1977, necesitará la mayoría absoluta para recuperar el Gobierno; de lo contrario, la coalición de perdedores entre el PSOE y el separatista Bloque Nacionalista Gallego (BNG) se reeditará, una vez comprobado que el presidente autonómico socialista, Emilio López Touriño, está dispuesto a primar desproporcionadamente el poder de sus socios con tal de mantenerse en la Presidencia. Desde el punto de vista del PP, los observadores sostienen que Mariano Rajoy se juega en buena medida su continuidad como candidato popular en las próximas elecciones generales.
En la Comunidad autónoma vasca, los sondeos señalan un crecimiento del Partido Socialista de Euskadi (PSE), franquicia vasca del PSOE, aunque es dudoso que resulte el partido más votado, por encima del separatista PNV. Probablemente el interés del debate electoral se centrará en este punto, pues cada día parece más claro que los dos Gobiernos alternativos más probables son o bien la reedición de la alianza entre partidos separatistas que ahora encabeza el PNV, o bien, si el PSE es la primera fuerza, una coalición de éste con el PNV. La posibilidad de que se establezca una mayoría no nacionalista PSE-PP aparece cada vez más remota, aun en el caso de que la aritmética parlamentaria la hiciera posible: los socialistas no dan ninguna muestra de cambiar su estrategia de enviar al Partido Popular a posiciones testimoniales de oposición siempre que les sea posible.
En cuanto a las elecciones europeas, la participación se prevé baja, pero si los sondeos anunciasen una lucha cerrada entre PP y PSOE podría producirse una movilización mayor, sobre todo por parte del electorado socialista, que ha hecho de la marginación del Partido Popular su principal bandera. Desde una óptica europea y no sólo doméstica, actualmente tiene mayoría el Partido Popular Europeo, que ha renunciado a su primitivo carácter democristiano para autodenominarse "reformista", calificativo que no se sabe bien qué significa, pero que se adoptó con el ánimo de ampliar sus huestes con sectores laicos no socialistas. En este sentido, la batalla ideológica y cultural de fondo presagia un reforzamiento de las tesis laicistas, multiculturalistas y antirreligiosas que ya prevalecen hoy en las votaciones.
Darwin y los astros
La ONU ha declarado a 2009 Año Internacional de la Astronomía, para rendir homenaje a Galileo Galilei, que en 1609 empleó por primera vez el telescopio para uso astronómico. El Gobierno español ya está trabajando en un programa de actos de propaganda, estructurados sobre ocho de los once llamados "proyectos pilares" de la ONU en que España participa.
Al mismo tiempo, en 2009 se conmemora el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, que revolucionó la Biología con su obra capital "El origen de las especies" (publicada en 1859, hace 150 años, otro número redondo), en que se sienta la teoría de la evolución. El 12 de febrero de 1809, según dice la organización "Darwin Day", "dos grandes hombres nacieron: Lincoln, Emancipador de esclavos americanos y Charles Darwin, Emancipador de la mente humana".
¿Existe alguna relación entre estas dos celebraciones? Parece que, efectivamente, así es. Ambas, con independencia de su importancia cultural, ya están siendo manipuladas en la dirección de la nueva especie de religión sin Dios que en algunos sectores de Occidente se pretende imponer en los últimos decenios. No es una elucubración de maniático: el debate enconado entre "evolucionistas" y "creacionistas" tendrá con la conmemoración de Darwin un año de esplendor; por su parte, el Año de la Astronomía, según el Gobierno, tiene como objetivo principal "motivar a los ciudadanos de todo el mundo a replantearse su lugar en el Universo"; entre los "proyectos pilares" en que participa el Gobierno español figuran, por ejemplo, "Ella es astrónoma", dirigido a fomentar "la igualdad de los géneros", o "Explora el Universo", cuyo objetivo es "poner al alcance de niños de 4 a 10 años la belleza y grandiosidad del universo con el objetivo final de formarse como adultos de mente abierta y tolerante". Los prejuicios implícitos contra toda interpretación religiosa que revelan estas citas son inocultables, pues de otro modo serían incomprensibles la calificación de Darwin como emancipador de la mente humana (¿de qué habría de "emanciparse"?) o el "replantearse" el lugar del hombre en el Universo (¿qué "planteamiento" habría que revisar?
Nos espera un año interesante, que deseo muy feliz al lector.
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