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Siete olvidos históricos

El ayuntamiento no ha conmemorado este año hechos importantes, entre ellos el 250 aniversario de la publicación del primer periódico de Canarias, sin pasar por alto que en Navidad no previó ningún homenaje póstumo al concejal de CC Tomás Morales, que entregó la mayor parte de su vida a la ciudad.
31/dic/08 07:26
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D. BARBUZANO, La Laguna

No cabe lugar a dudas que el Ayuntamiento de La Laguna no tiene ningún asesor histórico para que conmemore los aniversarios importantes que hacen que la ciudad sea única y Patrimonio de la Humanidad. Por ello, la gestión municipal, en dicho sentido, ha sido ya calificada como la de los olvidos.

EL DÍA denunció este año que el consistorio se había olvidado del 150 aniversario de la construcción del Calvario de San Lázaro, del 150 aniversario del nombramiento del presbítero e historiador lagunero José Rodríguez Moure como cronista oficial de La Laguna (aunque se hizo un acto pequeño después de la crítica de este periódico) y del 450 aniversario de la compra del Cristo del Rescate.

Este periódico ha esperado a que llegara Fin de Año por ver si al ayuntamiento, a través de sus diferentes áreas, se le refrescaba la memoria, pero como el grupo de gobierno sigue con los olvidos, a EL DÍA no le queda más remedio que dar a conocer los siete olvidos más que habría tenido que conmemorar.

El primero de ellos sería el 250 aniversario del día en que José de Viera y Clavijo publicó en La Laguna "El papel Heb Domadario", que destacó como el primer periódico editado en Canarias.

Tampoco se hizo nada para recordar los 250 años que se cumplieron del empedrado de la calle la Caza o Deán Palahí, que es de los últimos callejones que conserva el típico pavimento lagunero con adoquines y por el que se accede al convento de Santa Catalina y a las cocheras del Palacio de Nava.

Hasta los concejales han llevado a sus hijos a ver los patos de la plaza de la Catedral, pero ninguno se enteró de que el estanque donde nadan a diario se hizo hace 100 años.

La ciudad tiene muchos centros sociales, pero tampoco ninguno le dio la idea al ayuntamiento y pasaron por alto el 150 aniversario de la fundación del Casino de Artesanos denominado El Porvenir. Lo fundó en 1858 el Partido Liberal de La Laguna para centro de reunión de las clases obreras y de la juventud. Contó con una especie de hijuela en una sociedad musical para orquesta y banda. Su primer presidente fue Celestino Rodríguez y Delgado. Este casino contribuyó mucho a la ilustración de la clase trabajadora de La Laguna, pues fomentó la música, la lectura, las conferencias y el teatro.

Las bodas de oro, es decir, los 50 años, pasaron sin pena ni gloria para un hecho urbanístico y otro cultural, como fueron, respectivamente, la terminación del trazado de la calle Heraclio Sánchez y el traslado de la Escuela de Magisterio a su actual sede en Heraclio Sánchez.

El concejal Guinness

Lo más lamentable de todo, por último, es que el ayuntamiento hubiera quedado perfectamente bien si le hubiera rendido un homenaje póstumo a su ex concejal de Coalición Canaria (CC) Tomás Morales Hernández, que dedicó la mayor parte de su vida a las fiestas de la ciudad, por lo que hubiera sido conveniente haberle hecho un acto en estas fechas.

El olvido es tan grande que ni siquiera a su hijo, que sigue con la ferretería El Candado de su padre, se le ha reconocido la gran decoración de la fachada del negocio que hace anualmente ni la Cámara de Comercio, Industria y Navegación le ha entregado la placa del premio que le concedió el pasado año el jurado del Concurso de Escaparates.

Pero volviendo a Tomás Morales, todos lo recuerdan, pero nadie se acordó en estas Navidades de hacerle un reconocimiento público.

A Tomás Morales se le conoce como el concejal Guinness -nadie se preocupó nunca de saber si sus iniciativas consiguieron el récord-, pero fue el que organizó en 1973 la realización de una gran paella para 10.000 personas, con motivo de las fiestas de Bajamar en honor del Gran Poder de Dios.

El 15 de agosto de 1985 organizó la elaboración de un bocadillo gigante de más de 100 metros de largo. Hasta aquí es probable que en alguna parte del mundo alguien lo haya superado, pero lo que tiene que estar en el Libro Guinness, ya que es propio de Canarias, es en haber hecho la pelota de gofio más grande de que se haya tenido noticia, para lo cual tuvo que utilizar varias concreteras para amasar sus miles de kilos.

Tomás Morales estudió en el colegio los Hermanos de La Salle y en el instituto Canarias Cabrera Pinto. Fundó el estanco Morales en la calle San Agustín.

Creó y fundó la Vuelta Ciclista a Tenerife (ello lo reconoció el Organismo Autónomo de Deportes del Ayuntamiento lagunero).

Este hombre tan querido en La Laguna fue concejal durante los gobiernos de los alcaldes Pedro González y Elfidio Alonso Quintero, desde 1979 hasta 1995. Fue Esclavo del Cristo de La Laguna, hermano de la cofradía de San Juan y socio del Orfeón La Paz y de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.

Tomás Morales, como elogian quienes lo conocieron, se encargó de que la araucaria de la plaza de La Concepción fuera siempre el árbol navideño más vistoso.

Todos estos olvidos, como dijeron varios ciudadanos consultados, "debe tenerlos presentes el Ayuntamiento de La Laguna, por que una ciudad sin pasado difícil será que tenga futuro".

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