Economía y Laboral
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JUAN LUIS LORENZO *

2009, un año para la unidad

31/dic/08 07:26
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QUÉ DIFÍCIL se hace este año poner un ápice de esperanza en unos días en los que se supone que todo ha de ser buenas palabras y mensajes de confianza y buenos propósitos. El mensaje de la Concap del año pasado se titulaba precisamente "2008, el pico de una crisis anunciada" y aquí estamos, un año después, aguantando el temporal de la susodicha crisis, con la construcción haciendo aguas, el comercio desmoralizado, el paro subiendo sin freno y los bancos haciendo mutis por el foro para evitar prestar ni un duro a las empresas por mucha solvencia que éstas hayan acreditado en los últimos años y estén dispuestas a acreditar en la actualidad.

La teología dice que hay tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La fe implica confianza y más nos vale que los Reyes Magos la traigan en cantidades ingentes porque lo cierto es que estamos inmersos en un mar de desconfianzas mutuas en el que los bancos desconfían profundamente unos de otros, desconfían de las empresas, que tampoco se fían unas de otras. En fin una situación en la que, contra todo lo recomendable, impera el sálvese quien pueda y que nos arrastra a la desesperanza de no confiar tampoco en los expertos que nos dicen que a finales de 2009 podría empezar a verse luz al final del túnel. Nos queda, por lo tanto, la caridad con aquellos que han perdido su trabajo, con los jóvenes que han de incorporarse al mundo laboral, con los que están a punto de finalizar sus estudios, con los que vienen desde otros rincones de este planeta esperando encontrar aquí un trabajo que les permita vivir en paz y ayudar a las familias que dejaron tan lejos. Unos tendrán que esperar una tardía emancipación en casa de los padres y otros se plantearán el regreso a sus países o intentar la aventura en otro lugar? pero dónde, si el mundo (entendiéndose por mundo el sistema financiero internacional) parece haberse vuelto loco.

La consecuencia lógica de lo anteriormente expuesto es clara. Lo dijo el Rey en su mensaje de Navidad: es hora de tirar todos del carro en la misma dirección. Los que crean que en esta tesitura pueden salvarse con aquello del "sálvese quien pueda" y poniendo en práctica parches individuales se equivocan y eso vale igual para las empresas, que para las regiones o los países. Alguien en algún punto de este mundo nos ha arrastrado a un callejón del que sólo podemos salir unidos. De esta situación, o salimos todos juntos o no sale nadie.

Y esa unidad es especialmente necesaria para todas las fuerzas que interactúan en el campo económico: es imprescindible para las empresas y es especialmente necesaria para las fuerzas políticas que han de olvidarse de "hacer política" para entender la crisis que vivimos como una "razón de estado" en la que quien tenga soluciones debe ponerlas encima de la mesa sin pensar en las próximas elecciones o en la conveniencia política de que "el otro" se pegue el batacazo del siglo por hacer las cosas mal o tarde. Aquí y ahora, se trata de sobrevivir: la gente de a pie (y los empresarios somos gente de a pie) está cansada de que le digan si la crisis va a pasar a finales de 2009 o mediados de 2010, lo que queremos es remar? porque ganas de remar no nos faltan y ya les hemos dicho en reiteradas ocasiones cuál es la dirección a seguir.

Contrariamente a lo que pudiera parecer no es éste un mensaje de desesperanza? al contrario. Estamos diciendo que queremos trabajar y los empresarios ya lo estamos haciendo en la medida de nuestras posibilidades: diciéndoles a nuestros representantes políticos que tienen que lograr que las instituciones financieras apoyen a las empresas que sean económicamente solventes a seguir siéndolo, que no se puede cerrar el grifo de préstamos y avales por sistema a todo el mundo, que los municipios tienen que sacar a licitación obras pequeñas que den trabajo a muchas personas, que repartan el juego entre las empresas locales para evitar las subcontrataciones abusivas que todos hemos padecido y que tanto dinero han sacado fuera de las Islas. Les decimos, como les hemos venido diciendo, que es imprescindible tener un tejido empresarial propio y fuerte que reinvierta en las islas cada euro que gana sea en el sector que sea.

Les decimos en suma que tengan fe en nosotros para que, a su vez, nosotros podamos tener esperanza y, entre todos, cambiemos la caridad por la solidaridad porque, como dijo alguien, la caridad es la única virtud que precisa de la injusticia.

Seamos pues todos justos, cada uno en su parcela, para superar, entre todos, estos momentos difíciles. Feliz 2009.

* Presidente de la CONCAP

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