Ó.MARTÍN, Tenerife
Una amplia familia de María Jiménez vivió ayer el susto de su vida. Alrededor de las 13:00 horas, un tremendo pedrusco invadió una casa situada en la avenida Los Pescaditos de este popular barrio de Santa Cruz de Tenerife y, por suerte, hoy pueden contarlo. Las fuertes lluvias provocadas ayer en la capital de la Isla originaron un desprendimiento desde una ladera situada justo en la trasera de una amplia casa, en cuyo interior se encontraban cinco familias compuestas por personas mayores y tres menores. Los vecinos de la zona relataron que el sonido del golpe del pedrusco se sintió en gran parte del barrio. Bomberos, Policías Locales y Nacionales, miembros de Protección Civil, así como técnicos municipales, acudieron al lugar. Los lloros, la indignación y el nerviosismo se convirtieron en la tónica predominante. ?Estamos vivos de milagro. Desde el 31 de marzo venimos reclamado un vallado en el barranco?, dijo uno de los tantos familiares. El dolor y la rabia se apoderaron de la situación. El abuelo, de unos 87 años, se encontraba viendo la tele junto a la cocina, el habitáculo donde llegó a parar el tremendo pedrusco. El anciano resultó herido leve y tuvo que ser trasladado a un centro sanitario. Araceli Felipe Niebla, una de las personas mayores, tembló de los nervios. Estaba desorientada. ?La ladera no la han arreglado. No nos han hecho caso?, aseveró. Su hermana, Carmen Felipe Niebla, mientras se encontraba sentada en un silla situada en los exteriores de la vivienda, con síntomas de desmayo, aunque sintiendo el calor de sus más allegados, relató que ?yo vivo en San Andrés, pero había venido a ver a mi hermana. Estaba al lado de mi cuñado, que está enfermo. Entonces ?añadió?, escuché un ruido y lo saqué arrastrando; salimos a gritos, estamos vivos y sanos, pero a los pobres nadie nos atiende?. Mientras, José Antonio Castellano, otro de los familiares, trasmitió igualmente su estupor. ?Mi padre está enfermo en una cama. Se podía haber evitado?, subrayó con rabia. En medio del dantesco panorama, bomberos y Policía Local accedieron al interior de la vivienda. Y es que de la casa había que sacar, incluso, a varias y queridas mascotas de esta familia santacrucera. ?Denuncien la situación. No es normal que tras el 31 de marzo nadie haya venido a vallar esto. Pero sí lo hicieron con otras casas de arriba?, refirió un joven familiar a los periodistas. Quedó claro, por tanto, que la familia vivió el susto de cerca. Y eso que, tal y como aseguran, alguna que otra vez sintieron, aunque en menor medida, desprendimientos de la ladera situada en la parte trasera de esta casa de María Jiménez. ?Menos mal que no ocurrió estando todos juntos en Fin de Año?. Fue otra de las frases que, en medio del nerviosismo, se llegó a escuchar entre tanta gente. Los técnicos municipales rodearon la casa. ?Ahora es cuando vienen?, manifestó un vecino. Y es que el panorama ya había sido denunciado por la familia. Menos mal que al final todo quedó un susto. Los familiares tuvieron la oportunidad de retirar algunas pertenencias del interior. Eso sí, se limitaron a lo justo y necesario. Es decir, ropa y medicamentos. María Jiménez se despertó ayer con un susto. Un roca de gran magnitud irrumpió la casa terrera de esta amplia familia y amenazó, sin duda, la vida de muchos de sus miembros. ?Gracias a Dios que estamos vivos?. Al final fueron realojados en domicilios familiares.
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