M. GÓMEZ, S/C de Tenerife
Canarias ha experimentado una profunda transformación en la última década debido a la intensificación de los flujos migratorios hacia las Islas que, unida al tradicional peso del turismo, conforma una realidad cada vez más multicultural. Como consecuencia de ello, el volumen de extranjeros sin el suficiente conocimiento del idioma español que acceden a los diferentes servicios públicos se ha incrementado hasta hacer necesario un nuevo perfil de profesionales de la traducción y la interpretación que les presten auxilio lingüístico y faciliten su relación con la Administración, ante la que, frecuentemente, se sienten en una situación de desprotección.
La creciente demanda de estos profesionales ha dado origen a la oferta, por parte de la Universidad de La Laguna, del título de Experto Universitario en Interpretación para los Servicios Comunitarios, que, subvencionado por la Consejería de Bienestar Social del Gobierno autónomo, cumple este año su tercera edición.
"La comunicación es un elemento clave para la integración", sostiene Carmen Toledano, directora del curso, que destaca la complejidad de las situaciones en las que debe intervenir el "mediador lingüístico", ya que implican, en muchas ocasiones, un "desequilibrio de poder" entre quien demanda el servicio y quien lo ofrece.
"Si a la sensación de desprotección que se produce cuando se acude al médico o a algún servicio que se desconoce se une el desconocimiento del lugar, porque estas personas no están en su espacio habitual, el desequilibrio es mayor", afirma Toledano. Por ello, la labor del intérprete no consiste únicamente en transmitir información, sino también en equilibrar la situación de poder.
Estas peculiaridades explican que los contenidos del curso incluyan, además de formación lingüística y específica en traducción e interpretación, una serie de seminarios teóricos que ofrecen formación complementaria en materia de medicina y salud, aspectos legales relacionados con la inmigración, técnicas de documentación y aspectos culturales y sociales.
La profesión del intérprete para servicios comunitarios no disfruta aún del reconocimiento social de otros traductores, como los que desarrollan su trabajo en conferencias, probablemente, apunta Carmen Toledano, porque el ámbito profesional en el que llevan a cabo su tarea "no es tan prestigioso".
Esta equiparación de su estatus profesional con el de otros compañeros es una de las principales demandas de este colectivo profesional. Otra se refiere a la necesidad de crear una "cultura de la profesionalización de estos servicios", tal y como ocurre en países como Australia, Reino Unido o Suecia, que han regulado la oferta de servicios de interpretación y los requisitos que se exigen. En España aún no ocurre así, y la Administración recurre con frecuencia a personas con conocimiento del idioma pero sin una formación específica.
La Universidad de La Laguna es, junto a la de Alcalá, la única que oferta la interpretación y traducción para los servicios públicos como formación de posgrado. Otras instituciones de educación superior la incluyen en titulaciones relacionadas con estas disciplinas. "Poco a poco hay mayor interés en la formación y también en el ámbito de la investigación", reconoce Carmen Toledano.
El curso de posgrado cuenta este año con once alumnos. Dos de ellos estudian francés, cuatro inglés y el resto ambos idiomas. Entre los profesores encargados de impartir los seminarios destacan nombres como los de Hassan Handi, de la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior, o Jan Cambridge, del británico Institute of Linguistics, especializada en el ámbito sanitario.
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