AGENCIAS, Madrid
El 2008 fue un año de claros y oscuros para el piloto español de Renault, Fernando Alonso, dentro del Campeonato del Mundo de Fórmula Uno. Con un coche significativamente inferior en rendimiento al de los competidores punteros, McLaren-Mercedes y Ferrari, el asturiano logró acabar en la quinta plaza de la clasificación de pilotos, merced a una gran segunda mitad de temporada. De esta forma, Fernando Alonso ratifición que es uno de los mejores pilotos del mundo de los que compite en la actualidad.
El punto de inflexión dentro de la mala trayectoria con la que empezó el año Alonso (abandonó en el Gran Premio de España, así como en Canadá y en Valencia) vino en el Gran Premio de Singapur, primera carrera nocturna en la historia de la Fórmula Uno, que iba a resultar decisiva en la adjudicación del Mundial y en el resurgir de Fernando Alonso.
Después de poco más de un año sin lograr la victoria, con un R28 mediocre en la primera mitad de la temporada, reapareció Alonso, que, ayudado por la suerte que le había dado la espalda en muchas ocasiones, logró una victoria legendaria bajo los focos de trazado singapurense.
Repetía victoria el asturiano en Japón y en la segunda mitad de la temporada fue el tercer piloto que sumó más puntos, dos menos que Hamilton y uno menos que Massa. La evolución del R28 había llegado muy tarde para luchar por el título mundial.
Sin embargo, Fernando Alonso demostró que con un poco de tiempo y confianza es capaz de sacar el mejor rendimiento a cualquier monoplaza y hacer que sea competitivo con los más rápidos de la parrilla.
En la pasada temporada tres pilotos lograron su primera victoria en un Gran Premio, la mas espectacular de todas ellas la del alemán Sebastian Vettel, que arrebataba a Alonso el privilegio de ser el más joven vencedor, daba a Toro-Rosso (antigua Minardi) su primera victoria y todo ello en el Gran Premio de Italia.
El polaco Robert Kubica (BMW), que estuvo luchando por el título hasta la penúltima prueba del Mundial, logró la victoria en el Gran Premio de Canadá, donde el año anterior había sufrido un aparatoso accidente del que salió milagrosamente ileso, y el finlandés Heikki Kovalainen (Mclaren-Mercedes) lograba una afortunada victoria en Hungría, tras heredar el primer puesto de Massa a dos vueltas del final.
No obstante, tanto uno como otro tuvieron una discreta actuación durante la temporada, sobretodo Kovalainen que evidenció en muchas carreras sus carencias al volante no pudiendo ayudar a su compañero de equipo, Lewis Hamilton.
Las perspectivas para la próxima temporada no son nada halagüeñas puesto que la crisis económica ha hecho mella en la Fórmula Uno.
Así, a lo largo del 2008 y tras el Gran Premio de España desaparecía la escudería Super-Aguri, ya que Honda se negó a seguir apoyándola, desde el punto de vista económica.
A principios del pasado mes de noviembre sería la propia casa nipona la que anunciaba su retirada, tras un desastroso Mundial en el que finalizó en penúltimo lugar, sólo por delante de Force India.
En cualquier caso, la posible compra de la escudería por parte del multimillionario mexicano Carlos Slimha hecho que se baraje de nuevo la participación de los monoplazas de Honda para la próxima campaña, aunque hasta el momento no hay nada confirmado.
En lo que al papel que pueda jugar Fernando Alonso dentro del campeonato todavía es pronto para definir cuáles son sus posibilidades reales para luchar por el título. Lo que sí está claro es que el asturiano partirá con un coche más evolucionado que en 2008 y que de mantener la igualdad de condiciones mecánicas con sus competidores no tiene rival dentro del abanico de pilotos que conforman la parrilla del Mundial.
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