LA NAVIDAD tinerfeña, en especial la de Santa Cruz, ha dedicado siempre al capítulo musical de las fiestas, un lugar privilegiado.
Será porque mi convalecencia no me ha permitido enterarme, pero no solamente en las reuniones y en la pura calle, sino, incluso, en la Radio y la Televisión he visto y oído interpretar, por parte de las parrandas y conjuntos músico-vocales, el conocido y entrañable "Lo Divino", que es el villancico propio y tradicional que en Tenerife se escucha incluso fuera de la Navidad.
Pero en lo que atañe a la Pascua por ver televisión, dedicada casi exclusivamente a la publicidad, incluso de bebidas alcohólicas, que está rigurosamente prohibido, tampoco he escuchado los acostumbrados villancicos populares de la Península. No creo que sea casualidad sino que todo el espacio disponible se ha utilizado para anuncios, con lo que Radiotelevisión Española y las cadenas privadas han hecho su Pascua millonaria particular. En cuanto a lo realmente artístico, cultural e interesante, todo eso ha brillado por su ausencia porque todos los programas han sido pésimos.
Pero me estaba desviando del tema musical y me queda mencionar, aunque sea de pasada, el Concierto de Navidad de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. No es lo mismo el maestro Víctor Pablo Pérez, que este director chino cuyo nombre no me he aprendido. En China los directores de orquestas no son como los médicos. Este hombre oriental hizo, entiendo, todo lo que pudo y como un servidor no es suficientemente entendido en música sinfónica, no puedo opinar. Sí sobre la soprano que interpretó al maestro Puccini, cuya música no era, a mi modesto entender, para llenar el programa de un concierto como el de la OST. La soprano falló en el fragmento de "Madame Butterfly" y bordó "E lucen la Stella", el precioso "Adiós a la vida" de Tosca.
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