LA HISTORIA de Marruecos tiene algún que otro capítulo que necesita cierta consideración para ayudarnos a vislumbrar los deseos y exigencias, y no precisamente soterrados, aunque sí disimulados, que ostenta la clase política alauí comandada por su jefe supremo, el rey Mohamed VI.
Llama la atención el rearme que no cesa y cada vez más patente que prodiga Marruecos, que ya para el año 2009 duplica su gasto militar, equivalente al 16 por ciento de los presupuestos del Estado, en donde, aparte de mejorar los sueldos de sus fuerzas militares, el fuerte va a favorecer el rearme mediante fragatas y aviones que les venderán Francia y EEUU, que consideran a Marruecos como su amigo preferencial. Así como también la construcción de una gran base naval en Ksar Sghir, junto a Ceuta, presupuestada en 129 millones de euros.
Así mismo destaca un informe internacional de alta solvencia y prestigio, como el de Human Rights Watch, que pide con insistencia a la ONU que vigile lo que está aconteciendo en la ex colonia española con la represión y las torturas ocasionadas por la policía marroquí durante las manifestaciones pacificas en El Aaiún a favor de la independencia del Sahara Occidental. Accidentes silenciados y que no llegaron al alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en un estudio que se hizo y que no se dio publicidad a causa del veto de Marruecos.
Es esta una evidencia de los logros democráticos que asisten a un país que está encorsetado y sometido a las exigencias de lo que se debe o no decir. La tortura y el aislamiento en cárceles medievales siguen funcionando sin que se ponga remedio alguno porque desde el silencio se taponan las voces que no se quieren oír, que no se dejan oír desde Fez hasta las calles de El Aaiún.
Sin embargo, la obstinación y la pervivencia marroquíes, una vez conseguida la independencia en 1956, se traducen en ligar su verdadera vertebración territorial a toda costa, sin prisas pero sin pausas.
Así se le devuelve Tánger, que estaba bajo el amparo y tutela como zona internacional; en abril de 1958 el Gobierno español cede Tarfaya tras la guerra de Ifni, en que España, con la colaboración del ejército francés, logró controlar y extinguir el ejército de liberación marroquí, y que Ifni fuera retrocedida por España en 1969 como contrapartida de un convenio pesquero fallido, que en Canarias ya se ve cómo fue el resultado, con una flota amarrada y pidiéndole al Gobierno español que interceda para poder pescar en los caladeros del banco canario sahariano. Y esa es otra, en una zona perteneciente a un territorio que está en litigio como es el Sahara Occidental.
Una vez firmada la paz con España se hace lo mismo con Argelia, donde ya no existirá por parte de Marruecos la intención de controlar los territorios argelinos lindantes que motivó la Guerra de las Arenas, pero, aunque enterrada bajo las dunas del desierto, aún no se ha desterrado de la memoria que esos territorios hoy en manos argelinas dicen les pertenecen y seguirán luchando por ellos como en la guerra de 1963, por lo que están señalados en los mapas como pertenecientes a Marruecos y así se les hace saber a los niños, lo mismo que Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.
Según conversaciones, y la historia está ahí para recordárnoslo, los enclaves norteafricanos de Ceuta y Melilla han sido en el transcurso del tiempo sometidos a diversas consideraciones por España, que ha demostrado no muy alto apego desde los tiempos de Carlos III, en que sostuvo una guerra durante 26 años para defender Ceuta, hasta Fernando VII, que llegó a firmar en 1812 su cesión a Marruecos por el apoyo que tuvo durante la Guerra de la Independencia; y hasta cuando Primo de Rivera fue gobernador militar de Cádiz que intentó cambiarla por Gibraltar; o Fraga, en su Libro Blanco, remarcando su promesa de devolución a Marruecos.
Como se ve, las pervivencias marroquíes siguen con su pálpito y uno puede imaginar lo que quiera ante lo que estará emboscado en lo que se da en llamar secreto de Estado en lo referente al norte de África. Secretos que como tales no se podrán desvelar pero por mucho que se intente tapujear la historia las intenciones continúan, perviven y la única intranquilidad y duda es cuando en el marco de esas pervivencias Marruecos pondrá su mirada más decisiva sobre las Islas. ¿Será tal vez cuando aparezca petróleo en la plataforma continental que sostiene a las Islas y que dicen les pertenece?
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