M.CH., S/C de La Palma
El centro penitenciario de La Palma, que cuenta con el reconocimiento administrativo de ser la prisión más pequeña de toda España, cerrará el año 2008 con un número récord de presos. En total, según han confirmado a EL DÍA desde el equipo de Dirección del inmueble, en la actualidad cumplen pena un total de 92 internos, 20 más que hace un año. Esta cifra casi dobla la capacidad óptima que la propia Administración estatal marca para esta cárcel, cifrada en unos 50 reclusos.
La cárcel de la Isla, que lleva funcionando en la capital palmera desde su inauguración en 1960, soporta en la actualidad el mayor nivel de ocupación de toda su historia, con un total de 74 presos que duermen diariamente en las celdas o pabellones del edificio y otros 18 internos que están en situación de control telemático, o lo que es lo mismo, que "disfrutan" de una especie de régimen abierto (denominación que ya ha desaparecido) en su casa mediante la vigilancia de una pulsera que los detecta y controla.
Precisamente, este nuevo sistema para cumplir condenas (se aplica desde hace poco tiempo en la Isla), para aquellos presos que hayan cometido delitos por primera vez o que tengan condenas menores de tres años, siempre bajo la correspondiente fiscalización de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, permite que no se colapse la prisión palmera, pese a estar por encima de sus posibilidades de ocupación. En ese sentido, afirman desde el centro, "no se han mermado los servicios gracias a los telemáticos. Es una manera de aliviar el sistema, en nuestro caso con un 100% de efectividad".
Sin masificar.- El hecho de que se haya superado con creces la capacidad óptima para 50 personas no significa, según afirman desde el equipo de gestión del centro, que la situación sea deficiente. Realmente no se entiende que la prisión esté masificada. Aún se cuenta con espacio suficiente para albergar a más presos, ya que se dispone de naves amplias. Incluso, aseguran las fuentes consultadas por esta redacción, "contamos con celdas aún vacías".
La clave está en una buena distribución de los internos y la reestructuración adecuada de los servicios de que disponen. Para lograrlo, trabajan de forma coordinada unas 55 personas, que forman parte del equipo que controla y gestiona esta instalación dependiente del Estado. De ellas, unas 30 pertenecen al dispositivo interno de seguridad.
Delitos de salud pública.- La mayoría de los delitos que llevan a los condenados a esta instalación se refieren a aquellos que se cometen contra la salud pública. El tráfico de drogas ocupa con diferencia el número uno en cuanto a la aportación de presos en el año 2008, con un porcentaje estimativo del 40% de los reclusos. Casi todos son residentes palmeros y unas pocas decenas tienen nacionalidad extranjera.
En cuanto al nivel de reincidencia, la mayoría de los convictos entran en más de una ocasión, precisamente por tratarse de personas que no encuentran fácilmente su hueco en la sociedad, sobre todo las que se vinculan a las drogas. Según los responsables del centro, el que más tiempo lleva, está allí desde hace 12 años, aunque la condena más grande que conoce es de 20 años.
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