EFE, Oviedo
Son 200 unidades para todo el mundo, nada menos que cuatro de ellas aquí, en Tenerife, gracias al peso de la empresa Comercial Dofe, de José Antonio Armas. Además de un champán exquisito, se trata de un objeto de coleccionista, cada uno numerado; una rareza que sale al mercado con un precio medio de venta de 4.000 euros.
Con ocasión del estreno de la última película de James Bond "Quantum of Solace", Bollinger encargó a Eric Berthès un diseño de colección, que simbolizara la relación entre la Casa de Aÿ y el mítico agente de Su Majestad.
La idea final fue la recreación de una bala de revólver (con el espíritu de la Walter PPK), realizado en estaño macizo y que reposa sobre una base revestida de carbono. Esta bala, con unas dimensiones fuera de lo común (mide alrededor de 65 cm de largo), sirve de recipiente para un magnun de Bollinger La Grande Année de 1999, decorado por completo en negro y plata. Una vez que se retira la botella, el interior de la bala se transforma en una cofre para guardar objetos y que se cierra con una llave. Uno de ellos se subastará en beneficio de una obra benéfica.
En Santa Cruz, estos días, una de estas balas lucirá en exposición, concretamente en la tienda Bounty de la calle del Pilar, según informó Toño Armas.
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