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ALBERTO ROQUE SANTANA COMPOSITOR Y DIRECTOR DE ORQUESTA

"Toda Canarias puede y debe estar orgullosa de sus músicos"

28/dic/08 07:37
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JOSÉ A. DULCE, S/C de Tfe.

Es difícil resumir en pocas líneas la carrera musical de Alberto Roque Santana, compositor y director de orquesta tinerfeño que desde 1998 lidera la Hungarian Chamber Symphony Orchestra. Su trayectoria pasa por Austria, Hungría, Holanda, Alemania, la extinta Yugoslavia, Suiza, Italia, España, Australia, Venezuela y Estados Unidos, países en los que ha dejado su impronta como músico inquieto, interesado tanto por las obras del gran repertorio como por aquellas creaciones y autores que buscan su lugar en las programaciones de las orquestas modernas.

Formado en Tenerife, Siena y Budapest, ciudad donde actualmente reside, Alberto Roque (La Laguna, 1961) ha coordinado este año una iniciativa encomiable: el proyecto "New Music from the Canary Islands", que ha llevado a nueve países centroeuropeos la producción sinfónica de los compositores canarios pertenecientes a la última generación. Obras que ha defendido desde el podio de la Orquesta de Cámara de Hungría y que describe como "seis cartas eternas, seis cartas a nuestra historia y a la inmensidad de las Islas Canarias".

-¿Es la primera vez que un programa monográfico dedicado a la producción sinfónica de las Islas viaja por Europa?

-Cierto. Es la primera vez que se lleva a cabo un proyecto tan ambicioso y de estas características, mostrando, promocionando y difundiendo por media Europa la música sinfónica de compositores canarios. Hemos actuado en Zagreb (Croacia), Maribor (Eslovenia), Milán (Italia), Berna (Suiza), Frankfurt y Berlín (Alemania), Praga (República Checa), Viena (Austria), Bratislava (Eslovaquia) y Budapest (Hungría). Esto ha sido posible gracias al programa Septenio, del Gobierno de Canarias, y gracias también a Milagros Luis Brito y a Alberto Delgado, quienes decididamente han apoyado este proyecto y lo han hecho posible. Hay muchas otras personas que han colaborado en esta gigantesca labor, entre ellas, mi esposa, Lilla Gábor, a quien públicamente agradezco su valiosísima colaboración, asesoramiento y excelente trabajo. Quise además reforzar el concierto de Budapest invitando a nuestra admirada y querida musicóloga canaria Rosario Álvarez, luchadora infatigable y promotora indiscutible de esta nueva generación de compositores canarios, quien ofreció una brillante conferencia en el Instituto Cervantes de Budapest sobre la "Historia de la Música en Canarias".

-¿Qué criterios ha seguido para la selección de las obras?

-Las obras no fueron seleccionadas. El proceso fue mucho más complejo: elegí a seis compositores canarios que me parecieron especialmente interesantes, y cuya trayectoria sigo desde hace algún tiempo: Daniel Roca, Emilio Coello, Dori Díaz-Jerez, Laura Vega, Gustavo Díaz-Jerez y Manuel Bonino (escribo los nombres por orden de aparición en el programa). A todos ellos les encargué una composición para este proyecto, e inmediatamente respondieron de forma positiva y entusiasta. Así se originó el programa definitivo, en el que todas las obras serían de estreno. Pero al encargar las obras, ya tenía en mente a dos deslumbrantes solistas también canarios, que consideré ideales para este proyecto: Raquel Lojendio, una soprano espléndida con una musicalidad exquisita, y Alberto Feria, un bajo profundo con una calidad de voz fascinante. Elegí luego los poemas de Alonso Quesada y Tomás Morales, y encargué así las obras a los compositores. El programa quedó entonces configurado de la siguiente manera: "Cuerdas al aire (Preludio)" de Daniel Roca; "Las rosas de Hércules", para bajo y orquesta, de Emilio Coello; "Écliptique", de Dori Díaz-Jerez; "Poemas de Elvireta Escobio", de Laura Vega, para soprano y cuerdas; "Aranfaybo", de Gustavo Díaz-Jerez; y "Versos" de Manuel Bonino, para soprano y bajo solistas, y orquesta. He de mencionar que la obra de Laura Vega, titulada "Poemas de Elvireta Escobio", ya había sido estrenada en Canarias por nuestra querida soprano María Orán, en su versión con acompañamiento de piano. Laura me sugirió la orquestación de la misma y acepté encantado. No me equivoqué: esta orquestación de Laura Vega y la magnífica interpretación de Raquel Lojendio han sido soberbias. Debo añadir, por último, que hay en Canarias otros compositores que igualmente hubiesen contribuido con sus obras al éxito del proyecto, pero no cabrían todos en un solo programa. Con ellos espero trabajar en el futuro.

-¿Que acogida ha tenido entre los distintos públicos?

-Los públicos han recibido este programa con gran curiosidad y expectación, y el resultado ha sido el mismo en todas las actuaciones: los mayores elogios para los compositores y para la interpretación de los solistas, así como para la orquesta, por supuesto. Como anécdota, quisiera mencionar que cuando los organizadores de Budapest propusieron estos conciertos en Alemania, por ejemplo, los alemanes respondieron: "¿Y cuántas guitarras traen para este concierto?". Cuando les explicamos que se trataba de música sinfónica de compositores canarios, con una "orquesta sinfónica", respondieron: "Ah, pero en las Islas Canarias también hay música sinfónica?" Ésta es la imagen de Canarias que hasta ahora se ha estado vendiendo en Europa: buen clima, playas, palmeras, cocos, fiesta y folclore. Creo que va siendo hora de centrarnos en la verdadera música culta canaria, el verdadero arte, así como en los excelentes intérpretes y solistas de las Islas, que los tenemos casi abandonados y olvidados.

-¿En qué parámetros estéticos situaría las obras presentadas? ¿Hay puntos en común o responden al eclecticismo dominante en otras culturas musicales modernas, la eslava por ejemplo?

-Gustavo Díaz-Jerez respondía a esta misma pregunta en Budapest de forma muy inteligente, diciendo que el punto común de los compositores es el gran talento de todos ellos. Yo añadiría además, como puntos comunes, la vitalidad y la frescura de sus obras, así como la gran sensibilidad y profundidad manifiestas en sus composiciones. En cuanto a la cuestión estética, las seis obras son totalmente diferentes, lo que ha dado gran variedad al programa. Hay un eclecticismo generalizado, cierto, al igual que lo hay en todas las artes, pero tengamos en cuenta que hablamos de compositores jóvenes, de treinta a cuarenta años, y que apenas están comenzando la búsqueda de sus propios caminos y lenguajes. Las seis obras son magníficas. Me siento muy honrado de haberlas dirigido.

-Pese a su faceta de compositor, contemporáneo de los autores programados, no ha incluido en el repertorio ninguna de sus obras. ¿Por qué motivo?

-Yo figuraba en programa como director. Aparecer además como compositor hubiese sido poco ético por mi parte. Prefiero sacar a la luz y dirigir las obras de otros compositores canarios.

-Salvo error, composiciones suyas estrenadas entre el pasado año y el presente, como "La luna y la muerte" o "Lanzarote de los fuegos", no han sido interpretadas en Tenerife. ¿Existe algún impedimento o se trata de las mismas dificultades que tienen los compositores españoles actuales a la hora de estrenar?

-En mi caso no hay impedimentos. Simplemente nunca he dado a conocer mis obras. Las he escrito y guardado durante muchos años, sin mostrarlas a nadie. Es el caso de "La luna y la muerte" para soprano y piano, o de tantas otras. "Lanzarote de los fuegos", obra en cuatro movimientos, para piano, fue un caso excepcional, un encargo del Dr. José Antonio González Pérez, presidente del Simposio Internacional sobre Pirólisis Analítica y Aplicada, celebrado en Lanzarote este año. Últimamente me planteo dar a conocer todas mis obras. Al fin y al cabo, se trata del resultado de un largo e intenso trabajo realizado en Budapest durante todos estos años.

-Este año cumple diez como director de la Hungarian Chamber Symphony Orchestra. ¿En qué nivel la situaría por comparación con otras orquestas de cámara como la europea, la suiza de Lausanne, la que lleva el nombre de Gustav Mahler, la English Chamber o la Scottish Chamber Orchestra?

-Cada orquesta tiene su sonido, su estilo, sus características tan especiales y singulares. Las prioridades las dicta el director, y es su forma de trabajo la que finalmente consigue -o debería conseguir- los resultados apetecidos. En mi caso, cuento con un material artístico y humano formidable que me permite abarcar cualquier proyecto musical con las mayores garantías de calidad. Las orquestas que usted menciona pertenecen al mundo del gran márketing internacional, poderoso y multimillonario, pero esto no implica que sean las mejores. En general, las orquestas húngaras no tienen nada que envidiar a las de otros países. Al contrario.

-¿Qué supuso para usted integrarse en una tradición musical marcada por nombres como Liszt, Kodàly, Bartók o -en la interpretación- Georg Solti?

-Ha supuesto un aprendizaje constante, permanente, una continua renovación de mis ideas y de mis conocimientos e inquietudes musicales. Hungría y la gran tradición musical centroeuropea han influido en mi vida de forma determinante, y esto probablemente se refleja en mi trabajo, tanto dirigiendo como en mis composiciones. Debo mucho a este pequeño-gran país, gigante de la cultura y de las artes.

-Georg Solti es su maestro de cabecera, de hecho llegó a trabajar con él. ¿Qué recuerdo tiene del gran director húngaro?

-Los recuerdos que conservo son muy entrañables. Ha sido el gran maestro en mi carrera como director, y, sin duda, el maestro de quien más he aprendido, tanto en la técnica como en la interpretación. Sólo junto a un artista de esta categoría se puede llegar a profundizar en la música y a comprender su verdadero significado. Al año siguiente de su fallecimiento, fui invitado a dirigir el concierto-homenaje a Solti precisamente en Budapest, con un programa enteramente dedicado a Mozart y con el gran pianista húngaro Peter Frankl como solista. Fue un concierto muy emotivo del que guardo grandes recuerdos.

-¿Con qué compositores siente mayor afinidad y por qué?

-En general me siento muy a gusto dirigiendo el gran repertorio sinfónico, aparte de sentir una especial atracción hacia la música actual. No tengo compositores favoritos, pero si he de decir un nombre, siempre Mozart.

-Zoltán Kocsis afirmaba recientemente que la música clásica no perdurará si no genera nuevo público en los próximos años. ¿Comparte este diagnóstico? Y, ¿cómo se puede atraer a los jóvenes hacia un lenguaje abstracto, situado en las antípodas de los códigos dominantes en la cultura actual?

-Zoltán Kocsis es un genio de nuestro tiempo, una de las mentes musicales más brillantes y quizás el mejor pianista del mundo. Pero no comparto su opinión en este caso. Yo no veo el futuro de la música clásica, y de las artes en general, de forma tan pesimista. Mozart será siempre interpretado, escuchado, admirado, aplaudido y amado. Para generar público, artistas, e interés en las artes, simplemente habría que tomar dos medidas. La primera: no tener televisión en casa para evitar que los niños se pasen el día mirando y escuchando idioteces. Y la segunda: concienciar a los políticos sobre la necesidad de una educación escolar de calidad, dando tanta importancia al teatro y a la música como a la literatura o a las matemáticas. Sólo así podremos construir una sociedad abierta, capaz, solidaria y sensible, o sea, el público ideal para cualquiera de las artes.

-¿En qué medida va a afectar la crisis a la progresión de orquestas, auditorios y programaciones?

-No sé bien a qué crisis se refiere. Hay muchas en el planeta y las seguirá habiendo. A mí, la crisis que particularmente me duele es la que parece "Eterna Crisis de Canarias", y la escribo con mayúsculas. Canarias seguirá siendo ignorada mientras no exista una verdadera unión entre todas las islas. Sólo juntos, las dos provincias, las siete islas, en perfecta cooperación y persiguiendo objetivos comunes de forma seria e inteligente, podremos situar a Canarias en el lugar que verdaderamente le corresponde. En este programa de conciertos he conseguido unir a tres compositores grancanarios con tres tinerfeños, y a dos solistas tinerfeños cantando a poetas grancanarios. Ha funcionado de maravilla. No comprendo por qué no funciona en los ámbitos sociales y políticos.

-¿En qué punto se encuentran algunos de sus proyectos compositivos, como la ópera "La diva" o la obra basada en poemas de Gutiérrez Albelo?

-Ambos proyectos, y algún otro, van bien encaminados. "La Diva", basada en el libreto de Sylvia Sass, es una obra para la que no tengo fecha de entrega. Trabajo en ella de forma muy pausada y tranquila, sin prisas. Ya han mostrado interés por esta ópera desde Italia, Brasil y Japón, donde han ofrecido incluso el teatro para el estreno. Pero aún no he decidido nada al respecto. De Emeterio Gutiérrez Albelo, me fascina su "El Enigma del Invitado". Estoy esbozando una composición para soprano y piano sobre estos textos.

-¿Tenerife le verá dirigir en las próximas temporadas?

-Sería un placer, aunque no depende de mí. Me haría mucha ilusión llevar a Canarias este mismo programa que hemos presentado en Europa, y hacer una gira de conciertos por todas las islas con nuestra orquesta de Budapest, mostrando a nuestra gente la música que se escribe hoy en su propia tierra. Estas seis composiciones son seis cartas eternas, seis cartas a nuestra historia y a la inmensidad de las Islas Canarias. Así las siento. Toda Canarias puede y debe estar orgullosa de estas obras, de sus compositores, y de los solistas que tan brillantemente las han interpretado.

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