LA RECIENTE concesión al Cabildo de un premio por su labor en pro del desarrollo sostenible en África, a cargo de la Plataforma Nacional de Organizaciones No Gubernamentales de Senegal (CONGAD), no sólo supone un motivo de satisfacción para todos nosotros, en el cierre de este año 2008, sino también un estímulo para perseverar en la línea de trabajo emprendida en este campo. Guiados por el tesón y la perseverancia, desde la Corporación insular vamos a seguir impulsando acciones que repercutan positivamente en el progreso y la calidad de vida de muchos de los países menos desarrollados, sobre todo aquellos que tenemos más próximos, como es el caso de Senegal, igual que Mauritania o Cabo Verde.
Cuando el fenómeno de la inmigración irregular comenzó a tocar en las puertas de nuestro Archipiélago, con la arribada de las primeras pateras, entendimos que había que ponerse en marcha con la asunción de medidas que ayudaran a frenar una corriente tan arriesgada como equivocada.
Con el paso de los años, el tiempo ha venido a darnos la razón. Una cantidad incalculable de personas se han dejado la vida en el tránsito del continente africano hacia nuestras costas, sin que se haya sido capaz de frenar de una vez por todas dicha práctica, que tiene su origen en la pobreza, la desigualdad y la ausencia de oportunidades en origen.
En la medida de las posibilidades de una corporación pequeña, si se le compara con grandes instituciones superiores, como el Gobierno español o la Unión Europea, el Cabildo de Tenerife decidió tirar del carro y poner en marcha un conjunto de acciones favorecedoras del desarrollo humano sostenible. Por eso no dudamos en acudir a grandes foros, como fue la Iniciativa Global Clinton, en paralelo a la cumbre de Naciones Unidas donde se analizaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Allí no sólo brindamos nuestra disposición a trabajar en los fines perseguidos sino que también establecimos una serie de contactos que han terminado por traducirse en sólidas relaciones de colaboración.
De hecho, Naciones Unidas eligió a Tenerife como uno de los ocho lugares del mundo en los que celebrar actividades de sensibilización de cara a alcanzar los ODM establecidos en 2000 y cuyo plazo de ejecución acaba en 2015. Y por ello, representantes de la ONU, la UNESCO y otras instituciones implicadas en la lucha mundial contra la pobreza se reunieron en nuestra Isla, invitadas por el Cabildo, para establecer la forma de alcanzar ocho grandes objetivos: erradicar la pobreza y el hambre; asegurar que todos los chicos y las chicas completan la educación primaria; promover la igualdad de género; mejorar la salud materna; recuperar terreno frente a la extensión de VIH/SIDA; mejorar las condiciones de vida de los habitantes de los tugurios; asegurar el acceso al agua potable y al saneamiento; proteger el medio ambiente y crear una alianza mundial para el desarrollo, asegurando que los países ricos dan mayor y mejor ayuda, reducen la deuda y mejoran las oportunidades de comercio de los países más pobres.
Por más que la nueva coyuntura mundial afecte ahora a nuestra economía, en forma de una crisis sobre la que aún desconocemos sus límites, no podemos cejar en el empeño de la cooperación internacional. De lo contrario, seríamos partícipes de la aniquilación de unos pueblos que sólo han conocido la adversidad. Por ello, como indicábamos al comienzo, el galardón que nos concede la CONGAD viene a ser un acicate para el Cabildo. Queremos servir de plataforma de ayuda al desarrollo, de ahí la creación de un área de cooperación que ayude a estrechar la colaboración desarrollada con la Red de Plataformas de ONG de África Occidental y Central.
Como miembros de la Campaña de Ciudades a favor de los Objetivos del Milenio, la isla de Tenerife -representada por su Cabildo- mantendrá su determinación por alcanzar dicho propósito, mediante la cooperación en campos como la educación y las tecnologías aplicadas a la agricultura, la ganadería, el desarrollo de las energías renovables y las telecomunicaciones. Hemos de lograr que las nuevas generaciones del vecino continente fijen sus raíces a la tierra que los vio nacer, donde han de encontrar oportunidades de trabajar y labrarse un futuro digno, sin necesidad de seguir jugándose la vida en el océano o de desarraigarse de sus familias. La crisis no puede suponer que nos olvidemos de los más pobres.
* Presidente del Cabildo de Tenerife
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