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CARTA A PEPE IGNACIO ANTONIO ÁLVAREZ

¡Feliz 2010!

28/dic/08 07:37
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El año de la crisis se va como empezó, con "Zapatero el de las mercedes" prometiendo a cada autonomía lo que quiere oír, en lugar de cumplir la Constitución y debatir en el Consejo de Financiación de las Comunidades Autónomas las cifras de lo que hay para sufragar los gastos de todas las administraciones públicas, incluidos los ayuntamientos.

Pero claro, Pepe Ignacio, ZP tiene que pagar el precio de los arbitrajes que ejercen sobre el Gobierno central los nacionalismos secesionistas. La bilateralidad establecida en el Estatuto de Cataluña, para el que Zapatero está logrando que el Tribunal Constitucional no sentencie los recursos de inconstitucionalidad (ya largamente demorados), antes de los procesos electorales del año que se inicia el próximo jueves, tiene cogido al jefe del Gobierno por ? los votos que le han garantizado los socialistas catalanes a los desfasados presupuestos para el año innombrable, así como por los votos del otro tripartito, el gallego, y los del PNV.

La voracidad nacionalista es la responsable de que esté fracasando constitucionalmente el sistema autonómico que está precipitando a la nación española, o lo que va quedando de ella, en una crisis no sólo de identidad, sino sobre todo de quiebra económico-social y de posibilidad de funcionamiento útil para los ciudadanos, ya que ha creado una España menos unida, menos solidaria, y donde según dónde puedas residir, que ya no se puede residir libremente en según qué territorios, tienes distintos derechos, libertades y obligaciones.

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Ése es el precio que estamos pagando por mantener a Zapatero en el poder. Porque como no hay modo de que se forme otra coalición de votos alternativa para desalojarle de la Moncloa a través de una moción de censura, o que se viera obligado a convocar elecciones anticipadas, si le faltaran los votos en el Parlamento para seguir dictando decretos-leyes como churros, que aunque no tengan soporte económico, contribuyen a hundir más a la nación española en la quiebra en que se encuentra. Pero ayudan a sostener el solapado cambio constitucional que Zapatero viene aplicando, y además le ayuda a mantenerse indefinidamente en el poder, si el conjunto de la sociedad no toma conciencia de que la continuidad de la democracia y la Constitución están en juego, y que el cáncer de los nacionalismos también pone en peligro permanente nuestra seguridad y nuestra libertad.

Como el Sr. Zapatero tiene tres consultas electorales a la vista (las gallegas, las vascas y las europeas), se ha puesto a hacer electoralismo y ha recibido, en plena Navidad, a todos los presidentes de las comunidades autónomas para entonarles el canto de sirena de que se tendrá en cuenta el crecimiento de la población y la negociación multilateral, así como los diversos aguinaldos para sus especificidades propias.

Es decir, más humo del que suele distribuir el inquilino de la Moncloa: buenas palabras, envueltas en engañosas sonrisas que no han convencido a muchos, pero sí han creado la suficiente propaganda como para que las terminales mediáticas monclovitas vendan la preocupación del Sr. presidente por resolver la importante cuestión de la financiación. Pero sin dar a sus contertulios hasta ahora ni un solo documento, ni una garantía hasta que sus expertos concluyan las cuentas. Prometiéndoles, al menos, que como felicitación de fin de año recibirían un documento en el que se plasmará lo que habrá de sancionar el Consejo de la LOFCA que ha prometido convocar para enero.

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Que es, precisamente, como acertadamente ha dicho el presidente de Canarias, Paulino Rivero, por donde debía haber empezado. Por convocar a este Consejo creado por la Constitución y regulado por leyes orgánicas, para debatir que la suma sea cien. Porque si a cada cual le promete especificidades propias, como la lengua, la insularidad, la lejanía, el envejecimiento de su población, etc., etc., más los compromisos adquiridos por el jefe del Gobierno con cada comunidad autónoma, por ejemplo, para que las inversiones en Canarias alcancen la media nacional, largo tiempo aplazado y siempre prometido, o las deudas históricas que tiene, especialmente con Cataluña, Andalucía y País Vasco, que son quienes le mantienen en el poder, mucho nos tememos que la suma no sea cien. Y como no puede darle a la maquinita de crear dinero, pues le dará a la de aumentar el déficit público, que ya se reconoció que puede rondar el 3 por ciento, y algunos hablan del 5 por ciento, cuando el jueves próximo se cierren las cuentas del año.

* * *

Los datos desde luego no cuadran. Con más de 300.000 millones de euros prometidos para los distintos fondos de rescate e impulso a las inversiones públicas para la creación de empleo, asegurar el sistema financiero, relanzar el crédito a empresas y familias, el fondo local, garantizar los servicios sociales y, especialmente, una Seguridad Social que cada día recibe menos aportaciones, hasta el punto de que ya se vuelve a hablar de recorte de pensiones. Si además se quiere, en año electoral, garantizar los servicios básicos esenciales-sanidad, educación, servicios sociales, etc., las cuentas no pueden cuadrar.

Y mucho menos si el coste de la prestación de esos servicios básicos esenciales por las Comunidades Autónomas duplica lo que le costaba al Estado. Sobre todo, teniendo en cuenta que hay comunidades, como han denunciado Cataluña, Madrid, Andalucía, Valencia y Canarias, entre otras, que habían experimentado un crecimiento notable de su población desde 1999, especialmente por la inmigración, sin haber recibido los fondos para el acceso de esos nuevos españoles a los servicios esenciales.

Cuando Zapatero reconoce que tendrá en cuenta el incremento poblacional, tendría que dar instrucciones a sus agitadores sindicales de que dejen de dar leña en comunidades como Canarias o Madrid, en donde los liberados se han propuesto desestabilizar a sus respectivos gobiernos regionales, denunciando las insuficiencias que el aumento de usuarios ha producido en la sanidad y la educación. Porque no es igual atender o no a más de un millón doscientos mil pacientes más, en el caso de Madrid, o más de doscientas mil personas más, entre 2005 y 2007, en el caso de Canarias.

Por eso, mucha gente de buen humor felicita el nuevo año con la expresión "¡feliz 2010!". Y es que todas las previsiones, propias y ajenas para el año que se inicia el 1 de enero revelan que puede que estemos transitando ya desde la recesión en la que llevamos dos trimestres, a la gran depresión, como acaba de augurarnos el Fondo Monetario Internacional. Ojalá pase pronto el 2009.

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