"La mayor parte de los fracasos
nos vienen por querer adelantar
la hora de los éxitos"
(Amado Nervo)
EN LA VIDA es fácil hacer las cosas bien y complicado hacerlas mal. Normalmente, el bien viene rodeado de buenas intenciones y de acciones que aparecen acompañadas del ambiente familiar que hemos palpado desde pequeño, ambiente hogareño que por estas fechas afortunadamente se reproduce.
Sin embargo, la maldad es la tergiversación de las buenas actitudes para, a veces, conseguir un fin mediante su utilización intencionada. En política, como con las meigas, haberlas haylas, las malas personas o los malos políticos que entienden que cualquier cosa vale para llevar a cabo su plan, generalmente estéril y desprovisto de moral.
En todos los partidos hay gente que calumnia hasta a sus propios compañeros, en definitiva, realiza acusaciones falsas hechas maliciosamente para causar daño o hacer méritos ante el jefe. Carecen de factores inhibitorios que se lo impidan, generalmente es pura incultura y moral. Donde el yoísmo y la ambición personal les impiden ver más allá de lo que les dictan sus ambiciones desmedidas. No son muy frecuentes, pero hacen mucho daño, sobre todo al calumniado. De todas formas, generalmente siempre encuentran su justo castigo.
Lanzar acusaciones para hacer daño a alguien de forma calculada a sabiendas de que son falsas sólo significa una cosa: maldad. Maldad pura. La calumnia y el calumniador han de ser identificados para rechazarlos de manera contundente y definitiva. Es nuestra responsabilidad no callarnos y poner a esa clase de personas donde le corresponde: al margen. El silencio no es rentable.
Este tipo de "personajillos" suele ser cobarde y mentiroso y desde que puede se pasa al bando contrario, como si no hubiera pasado nada. Cuando no pueden contigo te invitan a comer y dicen que son amigos tuyos, como si no hubiera pasado nada.
Siempre que reflexionamos sobre este tema nos vienen a la cabeza una o dos personas que son constantemente las mismas. Suelen tener un denominador común en su entorno, que se rodean de mediocres, pues ellos son mediocres. No tienen afecto a su alrededor, sólo intereses y compran voluntades (un carguito que le deben a él no al partido). Concepto mercantilista de la política. Al principio suelen medrar con facilidad, pero enseguida los méritos que hacen ante el jefe se derrumban y sólo quedan como un simple peloteo. Carecen de proyecto vital y sólo se centran en la ambición. Suelen disfrazarse con un tono de voz que pretende demostrar seguridad. Son rotundos hasta para equivocarse.
Decía Albert Einstein que el mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad. Y es cierto. Somos los representantes del pueblo los que debemos hacer el bien y practicarlo. Aquellos que no generen buenas acciones para la sociedad deben ser denunciados constantemente.
Plutarco, en su maravilloso libro "Cómo sacar provecho de los enemigos", describe hace más de dos mil años este tipo de situaciones, pues la mediocridad y la maldad siempre han existido.
Sea el ámbito que sea, municipal, insular, regional o nacional, sea en gobierno o en oposición, sea en un partido de izquierdas, de centro o nacionalista, estemos donde estemos, debemos ejercer la política con responsabilidad, con respeto y con humildad. Un cargo público es un préstamo que la sociedad nos hace con un plazo de cuatro años renovable, donde a la finalización del mismo debemos dar cuenta del factor más importante de ese préstamo: qué hemos hecho durante ese tiempo.
Los que gobiernan tienen que presentar un balance de su acción política. Los que están en responsabilidades de oposición tienen que presentar sus iniciativas y su alternativa al modelo actual de gobierno.
Para nosotros, como miembros del Partido Popular, es un honor poder ver los dos lados de la política. El gobierno, en el Cabildo de Tenerife, y la oposición, en Madrid, en el Senado. Ambos compromisos los estamos ejerciendo con la responsabilidad, el respeto y la humildad que anteriormente citábamos. Y en ambas aún tenemos muchos proyectos que llevar a cabo.
En el Cabildo, como miembros del equipo de gobierno, hemos colaborado en una multitud de proyectos colectivos acercando la institución insular a la población más alejada de la zona metropolitana. Hemos apoyado todas las iniciativas en materia de bienestar social y, hoy en día, el 60% de la acción directa del Cabildo de Tenerife se desarrolla en esta materia. En marcha diecisiete convenios de vivienda para la ayuda a los municipios a ubicar espacios, terrenos donde llevar a cabo compra del mismo y la construcción de viviendas de protección oficial.
Hemos apoyado esos maravillosos planes de rehabilitación de zonas comerciales abiertas, cascos urbanos de muchos municipios que van a tener un antes y un después con esas obras. Las acciones del Cabildo de Tenerife en educación, juventud y mujer son pioneras en Canarias. La cultura y la defensa de lo nuestro las hemos potenciado en Tenerife.
Hemos apostado por los dos hospitales, Norte y Sur, de los cuales tendremos excelentes noticias durante el año 2009. El turismo de Tenerife, en cabeza. Somos destino turístico preferente, pero debemos seguir mejorando en materia urbana, para ser más competitivos. Mejoría de los espacios turísticos, como está realizando el área que maneja el Consejero del área. En carreteras se invertirán 60 millones de euros en 3 años y se ha logrado abrir ese control insular de carreteras que mejorará las comunicaciones en la isla.
Y todo esto en medio de una crisis que ya la manejábamos durante el año 2008, mientras otros la escondían. Un momento en el que la institución insular apostará más por ese gasto social y por la inversión municipal. Todo con un presupuesto para el 2009 trabajado, austero y responsable.
Es un honor formar parte de un pacto de gobierno donde ha sido posible llevar a cabo todas estas acciones y más que nos quedan. Todo con un equipo de gobierno que preside Ricardo Melchior como presidente del Cabildo.
Mientras, en Madrid, vivimos el lado político de la oposición. Algunos se congelan en ese lugar de la política. Otros trabajamos aún con más ganas que nunca. Más de 500 iniciativas en 9 meses. Iniciativas de todo tipo: sanidad, ciencia e innovación, empleo, seguridad, vivienda, carreteras, trenes, economía e incluso sobre la Catedral de La Laguna, aunque algunos no sepan leer a la hora de ver si los senadores del PP nos preocupamos o no por lo nuestro.
Y es que los malos políticos suelen premiar la inactividad de sus propios compañeros. Nosotros no pensamos hacerlo porque simplemente no lo compartimos. Ese préstamo que tenemos por parte de la sociedad civil, para que durante esos cuatro años trabajemos por ellos, lo debemos aprovechar al máximo.
La normalidad creemos que tiene mucho futuro en la política. Nosotros nos consideramos normales, buenas personas. Sabemos que nos podemos confundir. Cuando eso ocurre pedimos humildemente disculpas, pero lo que tenemos claro es que nunca seremos negligentes.
La cabeza, el corazón, todo hay que ponerlo durante ese tiempo, porque el cargo público no se deja de ejercer durante el tiempo que dura. Seamos concejales, consejeros, diputados o senadores. Y el tiempo lo debemos aprovechar en favor de los que representamos.
A Woody Allen le interesaba el futuro porque decía que era el lugar dónde pasaría el resto de su vida. A la clase política le pasa algo parecido. Sólo que algunos piensan que pertenecer a la misma les concede un futuro mejor, cuando lo que deben hacer es concederlo para toda la sociedad.
Estamos en fechas en las que siempre nos proponemos algunas cosas: querer ser mejor personas es lo más importante. Como secundario apuntarse al gimnasio, mejorar el inglés, o algunas otras, forman parte de ese "top ten" de iniciativas que año tras año pedimos al son de las campanadas de fin de año.
Nosotros, para el año 2009, también tenemos las nuestras y alguna también tiene que ver con poder hacer más ejercicio físico, algo que a todos y a todas las edades nos viene bien. Pero, sin duda, la que más deseamos es poder seguir cumpliendo con ese préstamo temporal que todos ustedes nos hicieron eligiéndonos y que debemos pagar con trabajo e iniciativas.
Algo que gustosamente hacemos, porque lo que sí es cierto es que representar a nuestro pueblo en instituciones tan importantes como el Cabildo o el Senado es un honor que jamás podremos describir y que nunca podremos agradecer como se merece.
No tenemos tiempo para las malas personas, preferimos dedicarnos a las buenas, que son la mayoría. De todas formas, nosotros tenemos una máxima: si no tienes enemigos nunca sabrás si tienes amigos.
No podemos dejar de acordarnos de forma sincera de los que sufren, de los parados, de los que tienen problemas, de los que se les ha roto su proyecto vital. No dejaremos de trabajar por ellos, siempre desde nuestra modestia practicando el humanismo activo que aprendimos de nuestros padres.
A todos, muchas felicidades, un próspero año nuevo lleno y cargado de amor, salud y trabajo. Trabajo que tanta falta hace. Que el espíritu navideño de solidaridad permanezca entre nosotros todo el año.
alarco@tenerife.es
* Senador popular por la isla de Tenerife, vicepresidente 2º del Cabildo Insular de Tenerife y consejero del área de Sanidad y Relaciones con
la Universidad
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